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Amazonía

agosto 25, 2021

¿Qué es? ¿Por qué es tan importante? ¿Qué hacer para salvaguardarla? Entrevista con el Dr. Rafael Cartay

amazonia

La Amazonía (o la cuenca amazónica) es un tesoro para  la Humanidad, un tesoro que es preciso  salvaguardar para garantizar la vida del planeta en muchos órdenes. 

Es bosque, suelo, agua, gente. Si yo fuera poeta, diría que la Amazonía es una creación de Dios un día domingo. La cordillera de los Andes  es un anciano, de más de 60 millones años de edad, con su cuerpo surcado de arrugas, sus crespones blancos, y su larga vestidura con pliegues ajados. A su lado, la Amazonía es como una bella y majestuosa dama, misteriosa, sensual, cálida y grande, ataviada con una larga capa verde que parece que no termina.

Sin embargo, no ha merecido  suficiente atención científica, ni recursos para estudiarla,  ni ha sido objeto de un buen tratamiento político de los nueve gobiernos que la conforman, y de los cuales tres (Brasil, Perú y Bolivia) representan el 92 % de la superficie total de la cuenca. (Ver: Países Amazónicos)

mapa de la amazonia
Mapa del bioma del Amazonas (contorno blanco) y la cuenca del Amazonas (contorno azul claro)
Fuente: Aymatth2CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Ahora, la Amazonía, en la medida en que la intervenimos, se está convirtiendo de un problema local, en un problema regional y mundial.

Le iba mejor antes, como ecosistema, a mediados del siglo XX, cuando era casi ignorada  por la intervención pública y privada. Y se podía preservar mejor la valiosa riqueza natural y cultural que encierra,  y  aprovechar mejor los beneficios que proporciona para la vida del planeta. 

Índice

La fragilidad del ecosistema amazónico

El mayor desafío para el desarrollo sostenible  actual  en el planeta está en los polos, en los mares y ahí, ante nuestros ojos, en la cuenca amazónica, amenazada por el ecocidio, el genocidio y el epistemicidio, solamente comparable con los procesos de conquista y colonización del África en el pasado colonial  y en algunos países asiáticos en los tiempos modernos. (Ver: Cambio climático: 4 puntos de no retorno)

En la Amazonía se están dando, desde hace más de 10.000 años, tres respuestas adaptativas: la del ecosistema,  la de las comunidades indígenas nativas y la de la interrelación de constante cambio  entre el factor humano y el medio natural.

Esas tres respuestas han creado un resultado histórico de transformación cultural de la naturaleza, que ahora está siendo amenazada y fracturada por la expansión de las fuerzas del mercado, la mala política  de los gobiernos locales y nacionales y la codicia económica representada por la minería, la explotación petrolera y la actividad del narcotráfico.  

Suelos

Hay que entender, y ya la ciencia lo ha repetido una y otra vez, que el suelo en la Amazonía, no actúa como cualquier suelo, proporcionando nutrientes al bosque. No es un reservorio de nutrientes. Ellos están en la biomasa que soporta el suelo, reteniendo humedad y materiales. Se trata de una intrincada trama de raíces que se soportan mutuamente por la base.

Deforestación

Es un sistema cerrado, muy frágil, que ha evolucionado, adaptándose durante siglos, para aprovechar eficientemente el agua, los nutrientes y la energía solar. Al deforestar el bosque, y exponer el suelo, se rompe el equilibrio natural del ecosistema amazónico, y el suelo desnudo, ácido y pobre en nutrientes,  termina por lavarse y erosionarse. La mayoría son suelos ultisoles, con vocación para la erosión.

Eso hace pensar que la verdadera vocación de uso del suelo amazónico es ser bosque, y a lo sumo reserva forestal,  ejercer una función protectora del ciclo del agua, del clima regional y de secuestrar las emisiones de CO2 para beneficio del clima global.

Explotación comercial

Y sobre la función económica  de la inmensa Amazonía, ¿qué? ¿Es que no la vamos a usar? ¡Es mucha tierra para tan pocos indígenas! Esos indígenas son nativos que la han  cuidado y preservado durante siglos, aprovechándola  con mesura. Y ese “tesoro” preservado, esa biodiversidad, ese vasto bosque, la mayor selva pluvitropical de planeta es el “área verde” del planeta, y usted debe cuidarla como usted cuida la plaza, el bosque, las áreas verdes de su ciudad invadida cada día más por el cemento.  

 ¿Por qué es tan importante la Amazonía para el planeta? 

La cuenca amazónica es importante por su vasta superficie, sus bosques, su sreservas de agua dulce, su biodiversidad y su población. 

La Amazonía es la mayor despensa mundial de oxígeno, agua dulce, biomasa, alimentos y energía del sistema.

Es la mayor selva tropical conocida, con 7,4 millones de km2.

Posee el  4,9 % del área continental del planeta, con el 50 % de sus bosques tropicales, que secuestran cerca de una quinta parte de la emisión mundial de carbono (entre 90 140 millones de t de CO2), para actuar como  un sumidero neto de CO2, que ahora está convirtiéndose, poco a poco,  por la deforestación intencional y los incendios a veces no intencionales, en un emisor de CO2, con sus efectos negativos sobre la regulación del cambio climático. 

Agua dulce

La cuenca contiene entre el 17 y el 20 % del agua dulce del mundo, en donde solo el 0,3 % del  recurso hídrico es de fácil acceso, mientras se vive una coyuntura en la que el 40 % de la población mundial sufre de grandes sequías,  y presenta carencia de agua dulce para satisfacer sus necesidades básicas. 

En esa perspectiva, el aporte de agua dulce de la Amazonía es vital para la vida de los ecosistemas.  No olvidemos que el río Amazonas, con sus casi mil afluentes, es el más largo y caudaloso del mundo, con un caudal medio  de 225.000 m3 de agua por segundo.

La cuenca produce la mitad del agua de su lluvia. La otra mitad es aportada por los vientos alisios desde el  océano Atlántico. La deforestación (ya ha sido deforestada cerca de un 15 % del total de la cuenca) repercute sobre el calentamiento del Atlántico y Pacífico tropicales, aumentando las precipitaciones en el Pacífico oriental, y las inundaciones,  y disminuyendo las del Atlántico ecuatorial,  y las sequías, con sus efectos sobre la temperatura mundial.

En resumen, la Amazonía funciona como una bomba biótica de humedad atmosférica: libera vapor de agua en el aire, hace que el agua circule, regulando el comportamiento climático en vastas regiones del planeta. Eso crea “ríos voladores”, que son nubes masivas de vapor que proporcionan humedad en toda Suramérica.

Flora y fauna

La cuenca contiene el 10 %  de la biodiversidad  en flora y fauna conocida.

Por grupos,  la cuenca representa el 11 % de las especies de  mamíferos, el 31 % de aves, el 26 % de reptiles y el 15 % de peces de agua dulce del planeta.

En cuanto a la flora, en la Amazonía existen unas 14.000 plantas con semilla, un 6 % de las existentes en el mundo, que suman 235.000 especies.

Comunidades indígenas

En la cuenca habitan actualmente unas 33 millones de personas. De ellas,  se estima que  cerca de 4 millones corresponden a población indígena, pertenecientes a un número impreciso, entre 385 y  420 nacionalidades o pueblos indígenas.

Comunidades indígenas nativas que están siendo sometidas a una presión constante que cambia su estilo de vida y su concepción del mundo y de estar en él, haciendo desaparecer sus conocimientos ancestrales, sus lenguas,  sus regímenes alimentarios (Ver: Malnutrición de los indígenas del Amazonas: causas consecuencias y soluciones), su cultura, provocando un acelerado y casi irreversible  epistemicidio.  

¿Qué hacer para salvaguardar la Amazonía?

Ya la UNESCO hizo lo suyo: la incluyó en la lista de Patrimonio de la Humanidad, en 2003.

Los indígenas ya han venido defendiendo sus territorios patrimoniales, luchando para que se le reconozcan sus derechos.

Lo han pagado caro, muy caro. Desde los tiempos de los crueles barones del caucho que produjeron el terror y el asesinato masivo de los indígenas, explotándolos, esclavizándolos y desplazando sus comunidades a los lugares donde crecía silvestre el árbol de caucho. Han visto contaminadas sus aguas por el mercurio de  la minería ilegal o legal. Han visto deforestados sus bosques para sembrar soya transgénica, o cultivos de coca, o para extender los hatos ganaderos, o para explotar las reservas petroleras

Lo único que nos queda  a los ciudadanos es protestar contra  la destrucción sistemática del Amazonas: su deforestación, sus incendios, la extracción ilegal de sus recursos forestales, la entrega de las tierras de la Amazonía a las empresas multinacionales que buscan el lucro por encima de los derechos indígenas y el bienestar de los pueblos.

La acción más urgente y concreta es que los países  integrantes de la cuenca desarrollen una política común de protección de la Amazonía, con la asistencia técnica y legal de la Organización de las Naciones Unidas, y de sus órganos especializados como la FAO, la UNESCO, la OMS y la OMT. Y, juntos,  con la comunidad científica y representantes autorizados de las comunidades indígenas nativas,  diseñar políticas de desarrollo respetuosas de la gente y de la naturaleza , acordes con políticas de desarrollo sostenible y  dentro de un marco de ética humana y ambiental.