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La chacra y el huerto: agricultura en la Amazonía

¬ŅQui√©n iba a creer que la humilde chacra era una fuente nutricia tan importante en la selva amaz√≥nica, al mismo nivel que la caza y la pesca?  

No solo es tan importante como las otras dos, sino que es la m√°s estable y segura entre las tres. Los productos de la chacra alejan la incertidumbre cuando las otras dos fuentes  escasean o son sometidas a una elevada presi√≥n o sobre explotaci√≥n. 

La chacra, que en el Ecuador llaman chagra, o chacra, voz quechua, y en Venezuela y Colombia, conuco, corresponde a un sistema de policultivo  que presenta varias ventajas ecol√≥gicas por la asociaci√≥n de plantas, reduciendo la acci√≥n de las plagas y el impacto ambiental del cultivo con el m√≠nimo aporte de insumos, porque no se requiere fertilizaci√≥n agregada ni el uso de agroqu√≠micos para el combate de las plagas y las enfermedades. 

Tres tipos de chacras:

Los especialistas hacen referencia a dos tipos de chacras (1): la de terrenos de altura o tierra firme y la de los terrenos inundables o bajiales, y a una tercera modalidad de cultivo, aunque muy restringida, que es el huerto familiar. 

1. Chacra de Altura:

La de altura se practica en suelos altos, no inundables, generalmente poco f√©rtiles y pobres en nutrientes y de elevada acidez.  Es una agricultura migratoria, que se establece mediante el sistema de tumba, roza y quema, que se conoce con el nombre de chacra. 

Por la escasa fertilidad de los suelos, all√≠ se realiza un per√≠odo corto de cultivo,  entre 6 a 10 a√Īos de cultivo, seguido por un largo per√≠odo de descanso, llamado purma. 

No se utiliza otro abono que la materia org√°nica que queda tras la tala y la quema. 

La Purma

La purma es una chacra abandonada que, sin embargo, contin√ļa dando algunos productos como mus√°ceas, sacha papa o √Īame, frutales y drupas de palmeras, mientras que, con el tiempo, se va convirtiendo en un bosque secundario. 

2. Chacra de terrenos inundables o bajiales

La otra modalidad de agricultura es la que se desarrolla en terrenos inundables o bajiales, que los ge√≥grafos llaman v√°rzea, que es la denominaci√≥n brasile√Īa. 

Se trata de una agricultura semi-intensiva que se desarrolla en la restinga, los bajiales y las playas, y que depende de la creciente y vaciante de los grandes ríos.

Cuando las aguas se retiran, durante la vaciante, quedan  en la playa amplias √°reas que son empleadas con cultivos de ciclo corto, como las sand√≠a, el mel√≥n, el pepino  y otras cucurbit√°ceas. 

En este caso, los pobladores cercanos a los centros de consumo comercializan su producci√≥n en procura de un ingreso que les permita adquirir algunos bienes √ļtiles en su hogar.

3. El huerto familiar:  

El huerto familiar es un √°rea relativamente peque√Īa que se desarrolla en las cercan√≠as de la casa con el fin de abastecerse de plantas medicinales o de condimentaci√≥n. 

Agricultura de subsistencia vs agricultura comercial

Esas tres modalidades de horticultura se inscriben en dos grandes categor√≠as: la agricultura de subsistencia  o de autoconsumo, y la agricultura comercial, que es negociada en el mercado para procurarse un ingreso monetario. 

Agricultura de subsistencia:

La agricultura de subsistencia es la modalidad que se practica en las comunidades alejadas de los centros urbanos, y donde poco o ning√ļn contacto con el mercado. 

El cultivo se realiza con mano de obra familiar, generalmente la mujer y los ni√Īos, siendo una actividad casi exclusivamente femenina en muchos grupos ind√≠genas. 

La contribución masculina se realiza en las operaciones de establecimiento de la parcela en el sitio escogido para fundar la chacra, es decir en la tumba, roza y quema de los árboles

Ese sistema permanece sin grandes modificaciones solo entre los grupos en aislamiento o de poco contacto externo (2), y la distribuci√≥n de la cosecha se realiza sobre la base  de redes de solidaridad, filiaciones y alianzas matrimoniales. 

Agricultura comercial:

La agricultura comercial produce alimentos para el mercado urbano en su totalidad o en una gran proporci√≥n. 

Esa parte  que se mercantiliza se monetiza para que el productor  pueda adquirir bienes del mercado, tales como utensilios, herramientas, ropa y calzado, y tambi√©n algunos alimentos industrializados, como arroz, fideos, az√ļcar, sal, cerillas, bater√≠as el√©ctricas.   

Análisis comparativo entre estas dos categorías:

Esos dos sistemas de producci√≥n reflejan dos maneras opuestas de comportarse  en el mundo. 

La primera, la de subsistencia, se rige, en la distribuci√≥n, por principios comunales de reciprocidad, complementariedad, distribuci√≥n e intercambio o de ‚Äúecolog√≠a moral‚ÄĚ, como la llam√≥ James C. Scott., que evidencia una corresponsabilidad con el cosmos. 

La otra, la propia de una econom√≠a de mercado capitalista, aunque sea incipiente en el marco de la producci√≥n agr√≠cola de las comunidades nativas, se orienta b√°sicamente por los principios del lucro econ√≥mico del individualismo, y evidencia un sistema de vida que fragmenta la realidad del mundo,  de acuerdo con la cosmogon√≠a original amaz√≥nica. 

Esta manera de proceder se apropia de los recursos naturales en beneficio de la propiedad privada y de la acumulaci√≥n personal. 

Son, en s√≠ntesis, dos visiones contrapuestas del mundo y de los principios de solidaridad que alimentan las sociedades ind√≠genas amaz√≥nicas.  

La econom√≠a del ¬ędon¬Ľ

En la primera, basada en un sistema de reciprocidad, funciona la econom√≠a del ‚Äúdon‚ÄĚ, en la que cada obsequio debe ser recibido y reciprocado, en un proceso en el que entra en juego el honor tanto del donante como del beneficiario, que, a su turno, debe compensar cuando la ocasi√≥n le sea propicia (3). 

Ese intercambio que se establece en la econom√≠a del don se realiza en contextos informales, al regreso  de la chacra, de la caza o de la pesca, o en contextos formales, en espacios rituales que se escenifican en el seno del grupo al inicio de una promisoria  cosecha o al regreso de una partida exitosa de cacer√≠a (4). 

Economía de mercado

En la segunda  visi√≥n, la de la econom√≠a de mercado, el prop√≥sito no es el de propiciar una distribuci√≥n equitativa del producto, sino el de elevar el est√°ndar de vida del productor individual  a trav√©s de un sistema de acumulaci√≥n de riqueza material, aunque sea a un nivel modesto. 

Estos dos comportamientos o maneras de relacionarse en la esfera productiva no ocurren por lo general por separado, sino simult√°neamente en los casos de comunidades nativas cercanas a los centros urbanos, y donde las v√≠as carreteras han facilitado el relacionamiento social. 

En los procesos de transculturizaci√≥n, el modo de vida ind√≠gena va siendo ‚Äúcolonizado‚ÄĚ gradualmente por el modo de vida urbano. 

Se produce, entonces, una confusi√≥n de valores para comportarse en el mundo de la econom√≠a y  de la cultura comunitaria. E incluso de pensar a la naturaleza, de la que se form√≥ parte de una manera tan estrecha. 

La chacra y sus beneficios:

La chacra  es, por sus caracter√≠sticas, un reducto de la vida comunitaria ind√≠gena, y de la agricultura de subsistencia. 

Se emplea la mano de obra familiar, baja tecnolog√≠a, se utilizan mayoritariamente los insumos locales, como los brotes o semillas seleccionadas de cosechas anteriores, y se dedica la mayor parte de la producci√≥n para el consumo de la familia o de la comunidad.  

Los rubros m√°s cultivados en la chacra  son la yuca, el pl√°tano, el ma√≠z, el camote, la sachapapa o √Īame, el zapallo y la ca√Īa de az√ļcar. 

Tambi√©n se siembran algunos frutales como la pi√Īa, la papaya, la cocona, la palta o aguacate, el lim√≥n y el camu camu

La chacra es una √°rea productiva, peque√Īa, de no m√°s de cinco hect√°reas, situada a cierta distancia de la casa, y que no deja casi margen de productos para comercializar en el mercado cercano. 

Los ind√≠genas  salen a la orilla de los r√≠os con su peque√Īa carga para negociar con los regatones, que recorren los r√≠os en busca de productos para llevar al mercado,  y cuyas operaciones son muchas veces de intercambio simple o de trueque, con los productos que carga el regat√≥n. 

El trabajo de la chacra es casi exclusivamente una tarea femenina, aunque los hombres se encargan de la tala y quema del bosque. 

Las mujeres y la chacra:

Las mujeres juegan un rol muy importante en la vida de las comunidades nativas de la cuenca amaz√≥nica.  

Se encargan de la preparaci√≥n de los alimentos, del cuidado de los ni√Īos, de los ancianos y de los enfermos, y de las labores de la siembra y la cosecha en la chacra. 

Se puede afirmar que en casi todos los grupos amaz√≥nicos, la chacra es femenina. 

Antes de sembrar las mujeres ofrecen, por lo general, la cosecha a las deidades femeninas de la tierra, por ejemplo Nugkui Aren  entre los away√ļn. 

Esas deidades son esp√≠ritus femeninos  que ense√Īaron a las mujeres a cultivar la tierra, a sembrar y a distinguir las muchas variedades de la yuca, el man√≠, el camote, a elaborar vasijas, a criar animales silvestres, y a desenvolverse en el √°mbito dom√©stico y productivo.  

Diferencias entre el Huerto Familiar y la Chacra: 

El huerto familiar es muy distinto a la chacra. 

Mientras la chacra est√° alejada de la comunidad, el huerto est√° cercano a la vivienda, cumpliendo varios prop√≥sitos. 

El huerto provee alimentos, como diversos tipos de aj√≠es, el sachaculantro, el pepino y la caigua (o achogcha, Cyclanthera pedate), y plantas medicinales.  Y por supuesto no falta el pijuayo, chonta o chontaduro (Bactris gasipaes).  

Adem√°s, el huerto ofrece protecci√≥n a la casa contra los vientos y el calor, y garantiza la existencia de las especies √ļtiles m√°s valiosas. 

El huerto familiar conserva la agrobiodiversidad, es fuente de recursos gen√©ticos seleccionados  y constituye la ‚Äúalcanc√≠a‚ÄĚ de la familia rural ind√≠gena o campesina (5). 

Bibliografía

1 . Garc√≠a Morales, J.C.; Mart√≠n Bra√Īas, M. (Eds.) (2010).  Chacras americanas. Quito: Programa de Cooperaci√≥n Hispano-Peruano. Ministerio del Ambiente y Agencia Espa√Īola de Cooperaci√≥n Internacional. 

2. Lena, P ; De Oliveira A. (Comps.). (1991).   Amazonia. A Fronteira  Agr√≠cola 20 anos depois. Belem.Par√°: Goberno da do Brasil/ Orstom Franca, 12.

3 . Chase Smith, R. (1998). El reto para la econom√≠a ind√≠gena amaz√≥nica:  la acci√≥n colectiv y el bien com√ļn dentro de la econom√≠a de mercado. Land√°zuri, N.C. (Comp.). Memorias del Primer Congreso Ecuatoriano de Antropolog√≠a.  Vol. II, 71-94. Quito: Abya -Yala, 72-76.

4. Cartay, R. (2016). La mesa amazónica peruana. Ingredientes, corpus y símbolos. Quito: Universidad San Martín de Porres, 163-166.

5. Flores Pait√°n, S. (2000). Agrodiversidad tradicional en el departamento de Loreto y su contribuci√≥n  a la seguridad alimentaria y al desarrollo sustentable amaz√≥nico. Felipe-Morales, C. Manrique, A. (Eds.). Agrodiversidad en la regi√≥n andina y amaz√≥nica. Lima: NGO-CGIAR, 375-376. 

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