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El borojó: ¿te prende como un fósforo?

marzo 3, 2020

Mitos y verdades sobre el "árbol de las cabezas colgantes"

El borojó (Barojoa patinoa Cuatr.) es una de las tantas frutas amazónicas promisorias, de eso no hay duda. Sin embargo, los especialistas discuten si en verdad es rica o no en Vitamina C y en polifenoles, que ayuden a combatir el cáncer entre otras enfermedades. Popularmente se le atribuyen propiedades afrodisíacas, vigorizantes. Estudios confirman al menos que su contenido en fósforo es mayor, al parecer, al de cualquier otra fruta conocida.

✅ Etimología: ¿qué significa borojó?

Su nombre proviene de la lengua embera, hablada por la etnia embera, que habita en la región del Pacífico colombiano, concretamente en el Chocó, en la cuenca del río Atrato, y en algunas zonas del este de Panamá y del noroeste del Ecuador. El término borojó está compuesto de dos voces: boro, cabeza, y jo, fruto, que significan fruto cabezón. En el Chocó le dicen “el árbol de las cabezas colgantes”. 

✅ Origen del fruto

El borojó (Barojoa patinoa Cuatr.), especie bautizada por Cuatrecasas en honor al ilustre botánico colombiano  V.M. Patiño, es originario de América del Sur, pero aún no se ha determinado con precisión  el origen geográfico regional.

El Chocó biogeográfico es, probablemente, la región originaria del borojó. 

El Chocó, con 113.000 km2 de extensión, se caracteriza por su localización en selvas húmedas tropicales y bosques andinos, y por su enorme biodiversidad y elevado grado de endemismo de especies.

Aunque  está separado de la Amazonía por la cordillera de los Andes, guarda, sin embargo, algunas semejanzas con los bosques amazónicos.

La planta de borojó es, quizás, una de ellas, pues algunos investigadores como Sotelo, Casas y Camelo (2010) sostienen que también es originario del bosque húmedo tropical amazónico.

El Borojó un frutal promisorio de la Amazonía Ecuatoriana

✅ El borojó amazónico

Se menciona una especie de borojó amazónico, Duroia maguirei,  una especie  silvestre de hasta 8 m de altura. O la especie Borojoa sorbilis, pero puede tratarse de un poliformismo de la misma especie que se desarrolla en suelos distintos (Mosqueda, Moraga, Martínez-Navarrete 2010). 

Burbano-Moreano (2015) señala, sin aclarar la fuente, que en Panamá existen dos especies similares a Borojoa patinoiB. panamensis y B. atlantisensis, y que en la Amazonía brasileña se encuentran cinco especies de borojó. 

Descripción botánica de la planta

El borojó es un arbusto o árbol pequeño, de la familia de las Rubiáceas,  de hojas perennes, decusadas, de color verde intenso, de tallo erecto, leñoso, que crece, en condición silvestre,  de 3 hasta 4 o 5 m de altura.

Borojoa patinoi, comúnmente conocido como Borojó, es un árbol de bosque tropical de tamaño medio (3 a 5 m) que pertenece a la familia Rubiaceae. Dominio Público

Flores masculinas en capítulos, y femeninas terminales y solitarias.

Es una planta de polinización cruzada.

Crece bien en zonas hasta 800 m.s.n.m., y a una temperatura promedio de 24 a 28 °C.  

Su fruto es una baya jugosa, de 7 a 12 cm, tanto de largo como de diámetro, de color verde claro al principio y luego, al madurar, se torna pardo-rojiza. Dependiendo de la variedad, la baya es piriforme o globosa, casi redonda.

Cuando el fruto está maduro, cae generalmente al suelo, de donde es recolectado.

Su peso  varía entre 740 y 1.000 g, y contiene un promedio de 330 semillas, colocadas en la parte central del fruto, en tabiques irregulares.

Su pulpa es de color marrón, carnosa, aromática, de sabor ácido, comestible, y representa el 88 % del peso total del fruto. 

Manejo agronómico

El borojó es una planta que se encuentra silvestre o se cultiva. Se reproduce por semilla, y también, aunque se usa menos, por acodos o injertos.  Es de polinización cruzada, hecha por insectos, especialmente abejas, viento, ser humano.

Árbol de borojó. Fuente: Giovanny Garzon Pardo / CC BY-SA

Para su cultivo prefiere suelos franco-limosos, profundos y ricos en materia orgánica. Crece bien en zonas por debajo de los 800 m.s.n.m., en climas calientes y húmedos, de una temperatura media de 28 °C, y una humedad relativa de 75 a 85 %.   

La densidad  de siembra es de 625 plantas por hectárea (4 x 4 m), o de 400 árboles (5 x 5 m). La planta inicia su fructificación a los tres años. En una plantación de 625 árboles rinde cerca de 30.000 frutos al año. Su productividad se estima de 15 a 20 t/ al año 

El país que más cultiva la planta es Colombia, pero también lo hace Brasil, México y Ecuador (en el Amazonas y en la provincia de Esmeraldas). En Colombia se producen unas 17.000 t anuales de borojó, que se consumen mayormente en el mercado interno.  

Usos alimentarios

La pulpa de borojó se emplea para preparar bebidas, néctares, helados,  jalea, mermelada, compota, salsas, aceite, una suerte de vino, alcohol. Se comercializa en forma de pulpa congelada, extractos, cápsulas. 

Natural para Deabetico

El jugo de borojó es popular en Colombia,  tanto a la manera del Chocó (pulpa de borojó, agua, azúcar y limón) o de Bogotá (pulpa de borojó, leche, azúcar o miel, y algunos le agregan brandy). 

Valor nutricional

Por cada 100  g de parte comestible, algunos señalan 93 calorías; 64,7 % de agua; 1,1, g de proteína; 24,7 g de carbohidratos; 0, 15 g de  grasas; 3 mg de vitamina C; 2,3 mg de niacina; 0,3 mg de tiamina; 0,1 mg de riboflavina; 25 mg de calcio; 160 mg de fósforo; 1,5 mg de hierro.

Según estos resultados, el borojó es rico en carbohidratos, vitamina C, calcio y fósforo.

La cifra de su contenido en fósforo es superior a la de cualquier otro frutal conocido.

Propiedades medicinales 

En la medicina popular se le atribuyen al borojó numerosas aplicaciones curativas. Hasta el punto de que ha sido considerado, sin evidencias concluyentes, un superalimento o un alimento funcional o nutracéutico. Así ha sucedido con otros alimentos “milagrosos”.

Borojo

Un alimento funcional es aquel que aporta nutrientes y, a la vez, produce efectos benéficos al organismo que pueden reducir los factores de riesgos para padecer enfermedades crónico-degenerativas.

El mercado de los alimentos funcionales es un mercado en expansión, pero se carece de normativas, regulaciones y control de tal manera que ese vacío conceptual es aprovechado en campañas publicitarias que intentan posicionar  su marca, sin mostrar la eficacia de su producto.

Lo que indicaría si el borojó es un alimento funcional, o no, son los resultados combinados de sus propiedades nutricionales y medicinales.  

Efectos del borojó en el hombre (no comprobados)

El borojó se recomienda como afrodisíaco o vigorizante sexual,  considerándolo un viagra natural, hasta recomendable para tratar ciertos tipos de cáncer, hipertensión arterial, artritis,   afecciones bronquiales, celulitis, desnutrición, problemas de los riñones, esquizofrenia, depresión, ansiedad, cicatrizante, alivio de dolores menstruales, reductor de azúcar en la sangre, antitumoral,   problemas capilares, mascarilla facial para reducir la grasa de la piel, y hasta para usos poco convencionales como el embalsamiento de cadáveres. etc. 

Borojo

¿Mitos o verdades?

Con muchos productos originarios de la cuenca amazónica ocurre una situación que puede parecer, al inicio, contradictoria, y el borojó (Borojoa patinoi) no es la excepción.

Como muchas plantas amazónicas, en una flora tan diversa, son desconocidas, se recurre en un principio al conocimiento chamánico, muy  respetable, y al conocimiento de los curanderos de aldea, donde hay de todo. Allí conviven personas de mucha seriedad en su oficio, por estar formados dentro de la estricta línea chamánica. 

Pero los hay también algunos que actúan improvisadamente, y en algunos casos irresponsablemente, prometiendo curar a los pacientes de enfermedades crónicas o degenerativas, cuyo tratamiento preciso aún se desconoce. Es, por ejemplo, el caso del tratamiento de  las diferentes manifestaciones de cáncer. 

Se sabe que hay numerosos productos extraídos o partes  de las plantas que tienen muchas propiedades alimenticias y medicinales. Lo sabíamos ya, por el conocimiento ancestral, difundido  por los chamanes. La etnobotánica sistematizó ese conocimiento, y lo puso a disposición de otras disciplinas de la ciencia.

Los especialistas en nutrición hicieron análisis de los valores nutricionales del fruto, y los químicos examinaron  la composición química de las sustancias contenidas en las partes de la planta.

Los conocimientos derivados de los chamanes, y difundido por los usos de la medicina popular, que sirvieron de base a los investigadores científicos para la construcción de sus hipótesis de trabajo, fueron sometidos a verificación, para confirmarlos o negarlos,  por la investigación científica experimental. 

➡️ 3 etapas para la verificación de las propiedades medicinales del borojó y otras plantas

De tal manera que para examinar el caso del borojó, y de muchos otros productos amazónicos a los que se le atribuyen beneficios  para la salud, pero de los que se carece de información científica, obtenida en laboratorio, hay que desarrollar un proceso que comprende, al menos, tres etapas. 

1era etapa

La primera etapa consiste en  la recolección de información in situ utilizando técnicas etnológicas, o empleando, algunas veces,  la técnica del antropólogo participante, que comparte vida durante un tiempo con la población investigada, en especial con chamanes o curanderos.

Muchos investigadores actúan  de esa manera. Algunos con singular maestría, como el biólogo estadounidense Richard Evans Schultes (1915-2001), acucioso investigador de la flora de la cuenca amazónica, considerado uno de los precursores de la botánica moderna. 

2da etapa

En la segunda etapa se lleva la información recolectada con criterios científificos a los laboratorios especializados para el estudio detallado de las propiedades atribuidas al producto. Los resultados a veces son contradictorios.

Así sucede con el valor nutricional de la fruta del borojó, donde cada valor, por ejemplo, de proteínas o de alguna vitamina o mineral, presenta variaciones significativas de un investigador al otro.

Puede suceder también lo que pasaba en la época colonial con los cronistas españoles o portugueses, que uno se  copiaba del otro y lo repetía, terminando por convertir una suposición no comprobada en una verdad casi indiscutible (¿acaso eso existe de manera absoluta y definitiva en la realidad? Recordemos los paradigmas khuntianos).

Los valores nutricionales de un producto dependen de varios factores, asociados a las características propias de la variedad o cultivar examinado; del suelo, el clima y la altitud donde crece; de las interrelaciones que establece la planta dentro de su nicho ecológico; del grado de maduración del fruto;   del manejo que ha recibido de su cultivador a lo largo de su cultivo, y de otros factores particulares de ocurrencia.

Lo mismo sucede con su composición química, es decir, con su contenido en elementos químicos y su cantidad. De todos esos elementos dependen la eficiencia alimenticia y medicinal de un determinado material.  

3era etapa

En una tercera etapa, más lenta o prolongada que las dos anteriores, se somete a prueba el producto, utilizando personas para verificar su eficacia nutricional, medicinal o cosmetológica. 

➡️ DISCUSIÓN: ¿es rico o no en polifenoles para combatir el cáncer?

La cuestión central en discusión es,  de una parte, la determinación del contenido de polifenoles totales en el borojó, lo que está asociado a su capacidad antioxidante y reductora de los riesgos de padecer enfermedades crónico-degenerativas y, por la otra,  la actividad antimicrobiana de la pulpa del borojó contra algunos agentes patógenos importantes.

El  borojó es, como hemos visto, un rubro de importancia para Colombia en materia alimentaria, económica, social,  agroindustrial, farmacológica y cosmetológica.

El cultivo o recolección del fruto del borojó representa una importante fuente de ingresos y de empleos en localidades del Chocó  colombiano, y en menor proporción en la Amazonía colombiana. Además, el borojó es un producto plenamente relacionado con la identidad cultural regional. Constituye, también, un producto promisorio para la producción y la exportación del país.

Tesis 1: el borojó SÍ es rico el polifenoles (SÍ ayuda a combatir el cáncer)

Un grupo de investigadores (Sotelo, Casas y Camelo) asociados a la Universidad de La Sabana, de Bogotá, publicaron en 2010, el artículo titulado “Borojó (Bo rojoa patinoi): fuente de polifenoles con actividad microbiana” en la revista Vitae, Vol. 17 (3), de Medellín.

Los investigadores concluyeron en su artículo que el fruto del borojó, reconocido por la tradición popular como un conservante, contiene entre 600 y 800 mg ácido gálico/ 100 gr, con una actividad antimicrobiana significativa contra dos agentes patógenos humanos: Escherichia coli  y Staphylococcus aureus.  

Los resultados mostraron la  presencia de triterpenos, flavonoides y fenoles. Los autores concluyeron, entonces, que la pulpa de borojó  constituye una fuente de compuestos fenólicos con potenciales usos en la industria agroalimentaria, y que sus efectos antioxidantes pueden ayudar a prevenir y retardar el daño en lípidos o proteínas, y que pueden contribuir a reducir el riesgo de daño cardiovascular, cáncer y envejecimiento prematuro, condición a la que se asocian los alimentos ricos en polifenoles. 

Encontraron, además, y de manera comparativa, valiéndose de otras investigaciones,  que el borojó posee mayor cantidad de polifenoles que otras especies dela familia de las Rubiáceas (Uncaria guinensis;  Chassalia y Coffea macrocarpa), e incluso que otras frutas como manzana, piña, banano y guayaba. 

Tesis 2: NO es rico el polifenoles (NO ayuda a combatir el cáncer) y NO es rico en vitamina C

Dos años después, 2012, en la misma revista Vitae, otro grupo de investigadores pertenecientes a la Universidad Nacional, Colombia (Rincón-Velandia, Garzón 2012), encontraron resultados distintos, divulgados ampliamente por Noticias Universia, órgano de comunicación de la Universidad Nacional, con fecha 17.01. 2011. 

Rincón-Velandia y Garzón encontraron que el fruto del borojó posee un bajo potencial como alimento funcional, porque su contenido en vitamina C, fenoles totales y la actividad antioxidante son bajos, inferiores a los promedios reportados para frutos con actividad antioxidante intermedios.   

Ellos estudiaron cuatro partes del fruto: exocarpio o epicarpio (la cáscara o piel), el mesocarpio (la pulpa), el endocarpio (el tejido que protege a las semillas) y las semillas. 

Encontraron:

  1. Que el contenido de vitamina C, medido en mg/ 100 g,  es mayor en el exocarpio (0,68), que en las semillas (0,44), el mesocarpio (0,35) y el endocarpio (0,31).
  2. Que el contenido de fenoles totales, medido en mg EAG/100 g,  fue significativo mayor en el exocarpio (88,3), que en el endocarpio (38,7), el mesocarpio (37,4) y las semillas (12,6). No olvidemos que más del 80 % del fruto está constituido por el mesocarpio.
  3. En función de los resultados obtenidos, puesto que el contenido de fenoles totales y la actividad antioxidante del fruto del  borojó es menor en comparación con otras frutas tropicales, concluyeron que el borojó NO representa una fuente de compuestos fenólicos ni de vitamina C, y no se encuentran dentro del grupo de frutas con actividad antioxidante alta o media. Por tanto, el potencial del borojó como alimento funcional es bajo.  

Un estudio realizado por  Chávez-López y su grupo (2014),  publicado en la revista Industrial Crops and Product,  encontraron que la pulpa de borojó contiene entre 36,41 y 53,6 mg GAE/100 g de fenoles totales, y entre 88,45 y 49,83 mg RE/100 g de flavonoides.

Concluyen, sin embargo,   de acuerdo a esos resultados, que el borojó es una fuente promisoria de antioxidantes y de agentes antimicrobianos.

Tesis 3: tiene MÁS polifenoles cuando está verde.

Otro estudio, de Jiménez, Paz y Solato (2014), señala que los cambios en la  coloración del fruto del borojó, al pasar de verde claro a marrón-rojizo al madurar, es un indicador de la presencia de polifenoles oxidasas  (PPO) que actúan durante la maduración del fruto.

Fruto aún no maduro. Cuando lo está, toma una coloración negra y cae al suelo. Si se cosecha sin haber tomado en su totalidad dicha coloración, el fruto no servirá, nunca madurará.
Fuente: Giovanny Garzon Pardo / CC BY-SA

Concluyen que hay mayor presencia de PPO en la fruta verde del borojó, que luego baja su actividad en etapas avanzadas de maduración. Recomiendan, por tanto, estudiar las condiciones óptimas de cosecha y de almacenamiento para reducir la actividad de los PPO y retener polifenoles. 

Esa controversia en cuanto al contenido de fenoles totales y de vitamina C del borojó indica que hace falta mayor investigación y de someter a un  examen crítico de los resultados, una situación que afecta a la mayoría de productos amazónicos para apoyar sus aplicaciones nutricionales, agroindustriales, farmacológicas y  cosmetológicas.

Un buen ejemplo en este sentido es la investigación cumplida por Vasco, Ruales y Kamal-Eldin (2008) para determinar las concentraciones de compuestos fenólicos y capacidades antioxidantes de 17 frutas consumidas regularmente en el Ecuador, entre las cuales no se encuentra el borojó. 

Los investigadores establecieron tres grupos (100, 200-500 y más de 1.000) de acuerdo con su contenido de fenoles totales y de vitamina C. En la lista estudiada no se observa una estrecha correspondencia entre el contenido de vitamina C y de fenoles totales. 

➡️ Beneficios del fósforo y de los sesquiterpenos

El fruto del borojó tiene, además, dos particularidades: una altísima concentración de fósforo,  y también de sesquiterpenos, según varios estudios, a los que habría que revisar críticamente.

El fósforo, el segundo mineral más abundante en el cuerpo, después del calcio, interviene en la manera cómo el organismo usa los carbohidratos y las grasas. Es necesario para que el cuerpo produzca proteína para desarrollar, conservar y reparar células y tejidos.

Es responsable, junto con el calcio, de la mineralización ósea (huesos y dientes) e interviene en el equilibrio ácido-base (pH) y la producción de energía.

Los sesquiterpenos, terpenoides de 15 carbones, tienen un amplio espectro de acción: antialérgico, antiinflamatorio, inmunoestimulante, antiséptico, bactericida, etc. Los sesquiterpenos pueden ayudar a borrar o a desprogramar los códigos mal escrito en la memoria celular, lo que incluye las células cancerosas. Pero se desconoce realmente su manera de actuar. Y son relativamente pocos los estudios disponibles.

Montes-Belmont (2009) señalaba, hace una década,  que había en el planeta entre 200.000 a 500.000 plantas superiores, y que relativamente pocas han sido estudiadas.

Se han identificado unos 100.000 metabolitos secundarios (presentes en los terpenos) y se estima que hay más de 1.000.000. Los compuestos más estudiados, relativamente se entiende, son los alcaloides y los terpenoides, pero los demás prácticamente se desconocen. 

BIBLIOGRAFÍA

  • Burbano-Moreano J.J. (2015). Influencia de la pasteurización abierta y al vacío en las propiedades fisicoquímicas y la aceptabilidad de néctar de piña (Ananas comosus L), naranjilla (Solanum quitoenses Lam) y borojó (Borojoa patinoi Cuatr.). tesis de grado. Ingeniería de Alimentos. Universidad Técnica de Ambato, Ecuador.  PDF
  • Chávez-López C., Fernández-López J., Pérez-Alvarez J.A.,  Viuda-Martos M. (2014). Assessment of antioxidant and bacterial potential of borojó  fruit (Borojoa patinoi Cuatr.)  from the rain-forest of South America. Industrial Crops and Product. Fuente
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  • Vasco C., Ruales J., Kamal-Eldin A. (2008). Total phenolic  compounds and antioxidant capacities of major fruits from Ecuador. Food Chemistry. 11, 816-823. Fuente