Saltar al contenido

Anaconda: verde y gigante.

Eunectes murinus (anaconda verde) y Boa constrictor constrictor (boa cola roja) desde sus ancestros saurios a la industria del cine.

anaconda verde

La anaconda verde (Eunectes murinus) es una especie de serpiente constrictora de la familia Biodae. 

Es  considerada  la serpiente m√°s grande  de todas las de esa familia que viven en la cuenca de  la Amazon√≠a, e incluso de todo el continente americano, y la m√°s larga del mundo. 

Anaconda

Se encuentra tambi√©n en la lista de  las mayores serpientes del planeta, compitiendo con la pit√≥n reticulata, del Asia, famosa por su peso, pues alcanza hasta 250 kg,  y por su longitud, de hasta 8 m.

La anaconda: verde y gigante.

Pero la anaconda verde es m√°s larga, pues llega a medir, la hembra, un total de 10 m, aunque es menos voluminosa que la pit√≥n reticulata, pues pesa generalmente entre 35 y 85 kg, aunque se han reportado ejemplares de unos 97 kg. 

Anaconda 2,4 mts. (Eunectes murinus), Parque del Este, Caracas

Adem√°s la anaconda verde es la mayor entre otras especies del genero Eunectes: E. beniensis, E.deschauenseei, E. notoeus (Milord 2012). 

Estas grandes serpientes, la anaconda verde y varias especies de pitón (la pitón reticulata y la pitón de seda), son cazadas generalmente por el temor que infunden, muchas veces exagerado, lo que ha ocasionado que en algunas regiones su conservación haya alcanzado el grado de especie amenazada.

No obstante, estas grandes serpientes no son venenosas, matan asfixiando a su presa. Y solo atacan al ser humano en defensa propia, cuando son provocadas.

¬ŅD√≥nde vive la anaconda? (h√°bitat)

La anaconda verde es de h√°bitos acu√°ticos o semiacu√°ticos, diurna o nocturna, y puede vivir  tanto en el agua como en los √°rboles.

Puede estar completamente sumergida durante 10 minutos, y luego sacar a la superficie  sus narinas.

Para cazar prefiere los cuerpos de aguas lénticos, desde el nivel del mar hasta los 1.000 m.

Se sumerge en el agua, manteniendo fuera las narinas, al  acecho de alg√ļn animal sediento que se acerque a beber.

Distribución de la Anaconda (Eunectes murinus) en América del Sur
Fuente: Gossipguy [CC BY-SA 4.0]

La anaconda es una especie end√©mica de la cuenca amaz√≥nica, y est√° ampliamente distribuida en las regiones amaz√≥nicas de Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Per√ļ, Brasil, Guyana, Guayana Francesa, Surinam. Tambi√©n se la encuentra en algunas islas del Caribe.   

¬ŅQu√© come la anaconda verde? (alimentaci√≥n)

Es, junto con el cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius), un gran deprededor de algunos animales del monte, como el capibara, chiguiro o carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris). Los especialistas se√Īalan que la anaconda verde vive,  raramente, m√°s de diez a√Īos. 

 Disformismo sexual

La anaconda verde constituye un caso notable de dimorfismo sexual, pues el ejemplar hembra es mucho m√°s grande y pesada que el ejemplar macho, que alcanza una longitud de  4 a 5 m, y un peso que supera dif√≠cilmente los 35 kg. 

Descripci√≥n de la anaconda verde    

La piel de la anaconda verde es de color verde oscuro, salpicada con dibujos  o manchas de color negro y ocre en los lados o flancos. El color se va aclarando en la parte del vientre.

En la parte terminal de la cola  presenta unos dibujos amarillos y negros, que difieren generalmente de un ejemplar al otro.

El hocico, grande, está cubierto por seis escamas gruesas, tres en cada lado, lo que caracteriza al género Eunectes y las diferencia de las serpientes del género boa.

Todo el cuerpo est√° cubierto de escamas, salvo en la parte caudal, cerca de la zona de la cloaca. All√≠ aparecen una suerte de espolones, o restos de sus perdidas extremidades locomotoras. 

Presenta en la cola un patr√≥n particular de dise√Īo, que es un dibujo exclusivo para cada ejemplar, como si fuera la huella dactilar del ser humano.  

Green Anaconda in Trivandrum Zoo Fuente: Mithun.M.Das [CC BY-SA 4.0]

Por otra parte, la cabeza de la anaconda es triangular, grande pero estrecha.

En la parte superior de la cabeza aparecen los ojos, al igual que las narinas. Esa circunstancia favorece la respiración y su capacidad de percepción.

La anaconda como h√°bil cazadora

Para cazar, emplea los receptores olfativos que se encuentran en la lengua b√≠fida,  grande y negra. Presenta fosetas loreales y pupilas dilatables, por lo que ubica con cierta facilidad a sus presas en la oscuridad. 

La anaconda, a pesar de lo larga y pesada que es, se  desplaza con una gran agilidad. No obstante, sus movimientos son relativamente lentos, y se mueve a una velocidad m√°xima de 11,3 km/hora.

Para cazar, mueve la lengua, que es su √≥rgano olfativo, conectada al √≥rgano de Jacobsos, situado en la parte superior de la boca para percibir la part√≠culas odor√≠feras, detectar sonidos, as√≠ como el movimiento de las presas por medio de vibraciones en el sustrato (Place y Abramson 2006).  

Visión térmica

Adem√°s, pueden captar la presencia de animales cercanos solo por el calor que irradian, distinguiendo la distancia a la que est√° y el tama√Īo de la posible presa.  

Antes del combate o cuando va a cazar la presa, se sumerge en el agua y enrosca su cuerpo formando una bola, protegiendo su cabeza,  alist√°ndose para atacar. Entonces, excreta una sustancia de olor desagradable.   

Anaconda al acecho Fuente:: Daniel10ortegaven [CC BY-SA 3.0 ]

Su gran contextura,  tama√Īo y peso, le dan una potente fuerza y resistencia que le permite apretar a la presa hasta asfixiarla, por grande que esta sea. As√≠ procede con capibaras, venados,  tapires, monos, etc. Lo hace en unos segundos.

Cuando está en tierra, se trepa a los árboles para cazar a su presa. La enrosca con su cuerpo, la lleva al agua y la asfixia, impidiéndole respirar. Abre su boca, desencajando sus mandíbulas, y se traga la presa entera, ayudándose con sus cuatro filas de dientes, comenzando por la cabeza para evitar atorarse.

Anaconda, Pedda Poda, Port Natal Python, Rattlesnake, Rattlesnake Black Variety, and Cobra de Capello from A history of the earth and animated nature (1820) by Oliver Goldsmith (1730-1774). Digitally enhanced from our own original edition.

Para tragar su presa y digerirla, tienen el es√≥fago y el est√≥mago muy delgados, pero flexibles y resistentes para soportar la acci√≥n de los jugos g√°stricos que descomponen los huesos de sus v√≠ctimas. 

En la digestión de una presa grande puede durar varias semanas, permaneciendo inactiva en el suelo, o reposando en el agua. Realiza una lenta digestion, y no necesita comer diariamente. Incluso puede durar sin comer hasta unos 8 meses.


Anaconda devora un capibara o chig√ľire (Hydrochoerus hydrochaeris). Expuesto en el Museo Senckenberg de Francfort-sur-le-Main . Fuente: Eva Kr√∂cher (Eva K.) CC-BY-SA 2.5

Quiz√°s, en la selva, el jaguar (Phantera onca) sea su √ļnico depredador.

A veces ella misma se autodepreda. Sucede cuando pare, y debe alimentarse en medio de su inactividad y la temporada es seca. 

Reproducción de la anaconda

Las anacondas hembras alcanzan su madurez sexual entre los 3 y los 5 a√Īos de edad.

Atraen a los machos mediante una se√Īal olfativa.

A su llamado acuden varios machos, que la cortejan durante  semanas, compitiendo por el favor de la hembra.

anaconda and woman

En la √ļltima semana, se han contado hasta unos trece machos, que se enroscan, formando como una bola, en torno a la hembra, rivalizando para llegar a su cloaca. 

La anaconda hembra es poli√°ndrica, es decir, una hembra copula para reproducirse con varios machos.

Como ella es m√°s grande que el macho, lo somete, eligiendo al de su preferencia, que resulta, por lo general, el m√°s grande y fuerte.

Anaconda

El macho mueve la lengua  y sus espolones se ponen erectos.

√Čl se frota contra ella. Los espolones del macho estimulan a la regi√≥n caudal de la hembra. La copulaci√≥n se completa cuando la hembra levanta su cloaca hacia el macho.

Entonces, el macho la abraza fuertemente, apretando su cola y la parte inferior del cuerpo a su alrededor. Las colas de ambos se enroscan, y las cloacas entran en contacto, produci√©ndose la inseminaci√≥n. El per√≠odo de gestaci√≥n dura siete meses, y son ov√≠paras. 

Usos de las partes de la anaconda

La carne de la anaconda es comestible para muchas pueblos ind√≠genas. Su cuero o piel se emplea para hacer art√≠culos de marroquiner√≠a. Tales como billeteras, carteras, bolsos, cinturones. Su uso, sin embargo, es mayor en medicina popular tradicional. 

La manteca de las grandes culebras,   como la anaconda y la boa, se emplean como un medicamento efectivo para reducir las inflamaciones, tal como se√Īalan pruebas cl√≠nicas (Cabrera- Pachacama 2018, Ferreira et al 2014, Alves et al 2013a, Alves et al 2013b ), y como cicatrizante de heridas (Souza et al  2017, Silva 2008).

Por esa raz√≥n, la manteca es uno de los productos m√°s vendidos en los mercados de las ciudades amaz√≥nicas  (Pinto y Maduro 2002). Tambi√©n se le recomienda para reumatismo y asma (Alves y Rosa 2007).  

Una especie en peligro

Su utilidad, especialmente la terap√©utica,  atenta contra su estado de conservaci√≥n, aunque casi no ha sido evaluado.

En varias listas rojas de reptiles, como la del Ecuador, la anaconda aparece como una ‚Äúespecie en peligro‚ÄĚ.

Su situación se agrava porque es perseguida para obtener su carne y su piel, y especialmente algunos de sus órganos para emplearlos como medicamentos.

La destrucción de su habitat y su caza por parte de los ganaderos, es otro factor coadyuvante que atenta contra su conservación.

Una Anaconda ‚ÄĚEunectes murinus ‚ÄĚ encontrada atrapada en redes de pesca y llevada de regreso al Lodge en Requena, Loreto, Per√ļ Fuente: Dave Lonsdale (CC-by-2.0)

La matan porque la ven como una amenaza para sus reba√Īos. As√≠, los ganaderos y los colonos alteraron  muchas partes donde viv√≠a la anaconda: secaron los esteros y los morichales m√°s fr√°giles, propiciando la alteraci√≥n del ecosistema del habitat de la especie, procediendo de manera distinta a como hacen los ind√≠genas amaz√≥nicos

Mitos, leyendas populares y semiología de la anaconda

Los ofidios est√°n entre los animales que han producido mayor asombro a la humanidad durante toda la historia.

Su ins√≥lito aspecto, su rapidez, el mort√≠fero veneno que inoculan, su lengua b√≠fida, su manera de vivir en la sombra, escondida debajo de las piedras o de las hojas secas, o trepada a las ramas de los √°rboles, la sorpresa que causan y la habilidad con la que act√ļan.

El mito del hombre-anaconda

Esa fascinaci√≥n que producen las ha convertido en objeto en s√≠mbolos frecuentes en muchas cosmogon√≠as ind√≠genas, particularmente de la cuenca amaz√≥nica, en las que se asocian a un ser sobrenatural que son llamados ‚Äúgu√≠os‚ÄĚ en algunas etnias.

El guío es la transformación de un humano en animal.

Algunas leyendas indígenas relatan que un hombre fue ofendido en su dignidad por su mujer, que había realizado comentarios denigrantes de su persona con otras mujeres.

Para cumplir su venganza fue transformado en un animal, tomando la forma de una anaconda que habitaba en los morichales.

Cuando su mujer fue a buscar los frutos del moriche o buriti (Mauritia flexuosa), palma que crece en zonas inundables, el hombre anaconda la atrap√≥ y penetr√≥ su cuerpo repetidas veces hasta dejarla exhausta, y luego se la llev√≥ consigo (Parra-Dus√°n, Amparo Rodr√≠guez 2005: 111).     

Influencia de las anacondas en el arte.

El miedo que despiertan los grandes ofidios, que nos recuerdan a la muerte,  ha concitado la atenci√≥n de novelistas, cuentistas, poetas, pintores y directores de cine.  

El escritor uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937), uno de los maestros del cuento latinoamericano, le dedic√≥ dos de sus relatos m√°s famosos: ‚ÄúAnaconda‚ÄĚ y ‚ÄúEl regreso de  Anaconda‚ÄĚ, en los que puso a una anaconda como protagonista.

Otro escritor, Mathias Bradley, escribi√≥ una novela ‚ÄúThe terror of the Amazon Rainforest‚ÄĚ, tambi√©n relacionada directamente  con un grupo de anacondas que se escapan de un centro de investigaci√≥n en plena selva amaz√≥nica, y se vuelven monstruosas al tener contacto con una sustancia qu√≠mica t√≥xica.

Otro novelista, esta vez peruano,  Arturo Hern√°ndez, en su novela Sangama, escrita en 1942, relata el combate entre una anaconda, la Yacumama, y un jaguar, en el que la serpiente envuelve el cuerpo del felino y lo lleva al agua para ahogarlo. 

Anaconda: película (the movie)

El cine moderno  ha convertido a la anaconda en objeto de horror en varias de las pel√≠culas m√°s taquilleras,  como lo fueron los films de la serie Anaconda a finales de la d√©cada de 1990.

A pesar de que las  anacondas y las boas  han sido revestidas de una imagen negativa y tenebrosa, los especialistas en herpetolog√≠a (estudio de reptiles y anfibios) nos muestran animales t√≠midos, que huyen del ser humano y solo lo atacan si sienten que son agredidos. 

Los antepasados remotos de las anacondas y las boas

Las serpientes descienden de los lagartos, pues resultan, b√°sicamente, grandes lagartos que perdieron  sus patas.

Polyoutis [CC BY-SA 4.0] Anaconda and Squamata skeletons.jpg

Hace cerca de 140 millones de a√Īos los saurios comenzaron a cavar la tierra. Para hacerlo, debieron adaptar sus cuerpos: desarrollaron una escama transparente como un p√°rpado fijo para que les protegiera los ojos, y una piel c√≥rnea en forma de escamas, de una textura dura, r√≠gida e impermeable parecida a las u√Īas de los humanos.

En ese tr√°nsito perdieron su o√≠do externo, en cierta manera su sentido auditivo. No tienen orejas ni t√≠mpanos, pero captan los sonidos  y las vibraciones en el suelo , gracias a dos huesos de su cr√°neo, la mand√≠bula y la columella, que captan los sonidos y los transmiten al o√≠do interno.  

Las escamas que desarrollaron eran muy convenientes para la protecci√≥n del cuerpo, pero se volvieron ‚Äúinc√≥modas‚ÄĚ al crecer y al tener que cambiarlas.

Por eso lo hacen cada cierto tiempo, y se tornan irritables durante el proceso. Antes las serpientes se parec√≠an a los lagartos: ten√≠an cuatro patas y dos pulmones, y comenzaron a diferenciarse hace de 130 a 140 millones de a√Īos.

Las serpientes primitivas y las evolucionadas

Formaron, entonces, dos grupos: las serpientes primitivas y las serpientes evolucionadas.

Las primitivas estaban representadas por las boas, entre las cuales figuraban las anacondas,  y las pitones, que conservaron sus dos pulmones originales y diminutos rastros de sus patas en el esqueleto.

Las evolucionadas presentan un solo pulm√≥n, y est√°n representadas por dos tipos: las serpientes no venenosas (que llaman ‚Äúculebras‚ÄĚ) y las serpientes venenosas, que son las v√≠boras, cascabeles y cobras.

‚ÄúCulebra‚ÄĚ y ‚Äúv√≠bora‚ÄĚ son, pues, t√©rminos ant√≥nimos.

Culebras (no venenosas) y víboras (venenosas)

Las serpientes venenosas presentan generalmente la cabeza triangular, poseen una hendidura debajo de cada ojo que se conoce como foseta loreal, y sus escamas son opacas, aunque pueden presentar colores.

Las no venenosas tienen, por su parte, por lo general la cabeza aplanada, carecen de foseta loreal y sus escamas son brillantes. Como puede observarse,  las anacondas no cumplen estas reglas.    

¬ŅTitanoboa o Anaconda gigante?

Algunos especialistas  nombran como titanoboa, concretamente Titanoboa cerrejonensis,  a un ancestro de la anaconda que vivi√≥ hace unos 60 millones a√Īos, se√Īalando, de acuerdo con la reconstrucci√≥n de los restos f√≥siles encontrados en una mina de carbon del Cerrej√≥n, en el hoy departamento de La Goajira, Colombia,  que esta especie pudo haber medido m√°s de 13 metros de largo y 1.135 kg de peso.

La ubican en el Paleoceno, en Sudam√©rica, hace unos 60 a 58 millones de a√Īos.

Vali√©ndose de este f√≥sil, se hizo una reconstrucci√≥n animada, con piezas met√°licas, de 14 metros de largo y 90 kg de peso, que fue expuesta en la Grand central Station, de Nueva York, en 2012, para promocionar un documental de TV, ‚ÄúTitanoboa, The Monster Snake‚ÄĚ,  presentado por el Smithsonian Channel el 1 de abril de 2012 (Mead, Bloch y Moreno-Bernal 2013)  

Lalikilpar√°, Anaconda de m√°s de 50 metros

Las boas y las anacondas

Las anacondas y las boas pertenecen a la familia Boidae. El nombre de boa viene del t√©rmino en lat√≠n ‚Äúboa‚ÄĚ, que significa ‚Äúasesino de bueyes‚ÄĚ.

Muchos llaman indistintamente ambos g√©neros, Eunectes y Constrictor, como si fueran la misma, y emplean los mismos t√©rminos para designarlas.  Pero hay diferencias significativas entre ambas.

La Boa constrictor constrictor (boa cola roja) tiene un tama√Īo inferior al de Eunectes murinus (anaconda verde), tanto en longitud como en peso. La boa presenta una foseta labial, mientras que la anaconda tiene foseta loreal o termorreceptora.

Ambas detectan cambios de temperatura en el entorno, sobre todo en las posibles presas, pero la foseta loreal es m√°s compleja y completa, pues detecta cambios de hasta 0,0001 ¬įC, y tanto la luz visible (al igual que nosotros) como la radiaci√≥n infrarroja.

Ambas son buenas nadadoras, pero la vocaci√≥n acu√°tica de la anaconda es mayor que la de la boa. 

Boa constrictor constrictor cola roja en Guyana. Fuente: Embreus (CC by 2.0)

La descripción de las características de las boas es prácticamente similar a las de las anacondas: lengua bífida, un gran desarrollo del olfato (utilizando la lengua para oler el aire y detectar las sustancias químicas), tienen un sentido auditivo menos desarrollado (carecen de oído externo y tímpano).

Se diferencian b√°sicamente en la longitud, el peso, el color del cuerpo y los patrones de dise√Īo de la cola, pero ambas comparten su h√°bitat (una m√°s en el agua, la anaconda), sus centros primarios de origen y hasta las presas que  comen y a sus depredadores. 

La m√°s representativa entre otras boas constrictor: B. c. amarale, B. c.  Imperator, B.c. longicauda, B. c. melanogaster, B. c. occidentalis, es la boa cola roja (Boa constrictor constrictor), distribuida  desde el norte de M√©xico hasta la Argentina. Habita desde el nivel del mar hasta 1.000 msnm. 

Descripción de las boas.

La B.c. constrictor es la mayor de las boas, alcanzando hasta 4 m de largo en estado salvaje, bien caracterizada por el color rojo brillante al final de su cola.

A lo largo del cuerpo presenta manchas oscuras, sobre un fondo de color beige claro.

Su vientre es de color crema, con puntitos negros.

Su cabeza es ancha y, a cada lado, detr√°s de los ojos, muestra una raya oscura. Sus ojos son redondos.

Tiene numerosos dientes peque√Īos.

Posee escamas peque√Īas en la parte superior de la cabeza y en los costados del hocico.

Boa constrictor (Jibóia). Fuente: Leandro Avelar [CC BY-SA 4.0]

En el dorso del cuerpo y en la cola tiene manchas en forma de anillos o rayas Negras, amarillas y rojas. 

Posee √≥rganos vestigiales en el cintur√≥n pelviano a manera de u√Īas a cada lado de la cloaca.

Las hembras son m√°s grandes que los machos, y se asegura que vive hasta 20 a√Īos en la naturaleza y hasta 30 a√Īos en cautiverio. 

Comportamiento de las boas

La boa cola roja, o matacaballos (Ecuador), o patacona (Colombia),  es un animal solitario y de h√°bitos nocturnos.

Pasa la mayor parte del tiempo suspendida en las ramas de los √°rboles o dentro de alg√ļn tronco hueco o en alguna madriguera de redores grandes abandonada. 

De allí sale por las noches a cazar, compensando su mala visión con la ayuda de sus escamas termosensibles, para atrapar lagartos, aves en sus nidos, zarigueyas, murciélagos, ratas y otros roedores, ardillas.

Boa constrictor occidentalis. Ejemplar taxidermizado y esqueleto. Fuente: CHUCAO [CC BY-SA 3.0]

Llega a capturar los murciélagos, desde los árboles, en pleno vuelo. Mata a sus presas mediante constricción hasta asfixiarlas.

Las engulle enteras, desde la cabeza. Dura haciendo la digesti√≥n por lo menos una semana, dependiendo del tama√Īo de la presa engullida.

Es depredada, a su vez,  por felinos y aves de rapi√Īa. Es amenazada por la destrucci√≥n de su h√°bitat, por la caza excesiva (para emplear su piel y usar su manteca con fines medicinales) y para su comercio ilegal para su utilizaci√≥n como mascota.

Por esta raz√≥n es una especie criada tambi√©n en cautiverio. No es un animal agresivo, a menos que se le ataque (Pazmi√Īo-Otamendi y Guerra-Correa 2019, Enriquez 1999).  

Reproducción

 La hembra atrae a los machos segregando feromonas. El macho pasa encima de la hembra, presion√°ndola suavemente, incitando la ovulaci√≥n de la hembra. El macho introduce uno de sus dos hemipenes, o espolones, en la cloaca de la hembra para depositar su esperma. A los cuatro meses, despu√©s de mudar su piel, pare entre 20 a 60 cr√≠as vivas, 25 en promedio, con una longitud entre 30 y 40 cm (Santoyo-Brito 2007). 

 BIBLIOGRAF√ćA

  • Alves R.R.N. Oliveira T.P.R., Rosa I.L. 2013. Wild Animals used as Food Medicine in Brazil. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine.  2013, 1-12. (PDF)
  • Alves R.R.N., Neira W.L.S., Santana G.G., Vieira K.S., Montenegro N.G.P. 2013. Herpetofauna used in traditional folk medicine: conservative implications.  En: Alves R.R.N., Rosa I.L. (Ed.). Animal in Traditional Folk Medicine.  Implications for Conservation.  Berlin: Springer,  109-133. (PDF)
  • Alves R.R.N., Rosa I.L. 2007. Zootherapy goes to town: the use of animal based remedies in urban areas of NE and N. Brazil. Journal of Ethnopharmacology 113 (3), 541-555. (PDF)
  • Cabrera-Pachacama E. 2018. Evaluaci√≥n del efecto anti-inflamatorio de la grasa de Boa constrictor constrictor, comercializada en el emporio comercial de Gamarra-La Victoria. Lima. Universidad Norberto Wiener. URI: http.// repositorio.wiener.edu.pe /handle/123456789 / 1381. (PDF)
  • Carvajal-Campos A. 2017. Eunectes murinus. En: Torres-Carvajal O., Salazar-Valenzuela D. Reptiles del Ecuador. Quito: Museo de Zoolog√≠a. Pontificia Universidad Cat√≥lica del Ecuador (PUCE).  
  • Corporaci√≥n Aut√≥noma Regional del Valle del Cauca. 2010. Gu√≠a de los  anfibios y reptiles. √Ārea en conservaci√≥n de la microcuenca Quebrada Pericos. Colombia: Direci√≥n T√©cnica Ambiental. Grupo Biodiversidad.
  • Enr√≠quez  S. 1999. Fauna herpetol√≥gica Amaz√≥nica. Especies representativas. Quito: Abya-Yala.  (PDF)
  • Ferreira F.S., Brito S.V., Sales D.L., Henaos I.R.A., Coutinho H.D.M., Souza E.P. 2014. Anti-inflammatory potential of zootherapetics derived from  animal used in Brazilian traditional medicine. Pharmaceutical Biology. 52, 1403-1410. (PDF)
  • Halliday, T., Adler, K. 2007. La Gran Enciclopedia de los Anfibios y los Reptiles. Madrid.Libsa. 
  • Head J.J., Bloch J.I., Moreno-Bernal J. 2013.  Craneal Osteology Body Size. Systematics and Ecology  of the Giant Paleocene Snake Titanoboa cerrejonensisJournal of Vertebrate Paleontology, 33 (3), 140-141. 
  • Jim√©nez-Amaya R. 2005. El conocimiento tradicional ind√≠gena., 103-111. En: Parra-Dus√°n C., Amparo-Rodr√≠guez G. (Eds.).  Comunidades √©tnicas en Colombia.  Cultura y Jurisprudencia. (Libro) Bogot√°: Centro Editorial Universidad del Rosario. 
  • Lillywhite H.B. 2014. How snakes work. Structure, function and behavior of the world¬īs  snakes. Oxford: Oxford University Press. (PDF)
  • Lindemann L. 2009. Boa constrictor. En: Animal Diversity Web. 
  • Martins M, Oliveira M.E., 1998. Natural History of Snakes in Forests of the Manaus Region, Central Amazonas, Brazil. Herpetological Natural History, 6 (2), 78-150. (PDF)
  • Mattison C. 1995. The Encyclopedia of snakes. New York: Facts on File.
  • Milord L. 2012. ‚ÄúEunectes murinus‚ÄĚ Animal Diversity Web.
  • Murphy, J.C., Henderson R.W. 1997.  Tales of Giant Snakes: a Historical Nature History of Anaconda and Phythons. Florida: Krieger Company Malabar. (PDF)
  • O¬īShea M. 2007. Boas and pythons of the world. London, UK: New Holland Publishers.
  • O¬īShea M. 1994.  Eunectes murinus gigas (Nortern green anaconda). Cannibalism. Herpetological Review, 25 (3), 124. (PDF)
  • Parra-Dus√°n C., Amparo-Rodr√≠guez G. (Eds.). 2005. Comunidades √©tnicas en Colombia, Cultura y Jurisprudencia. Bogot√°: Centro Editorial Universidad del Rosario.  (Libro)
  • Pazmi√Īo-Otamendi D., Guerra-Correa E. 2019. Boa constrictor. En: Torres-Carvajal O., Pazmi√Īo-Otamendi G., Salazar-Valenzuela D. Reptiles del Ecuador. Quito: Museo de Zoolog√≠a. Pontificia Universidad Cat√≥lica del Ecuador. (PDF)
  • COSTA PINTO, A. A., & MADURO, C. B. (2003). Produtos e subprodutos da medicina popular comercializados na cidade de Boa Vista, Roraima. Acta Amaz√īnica33(2), 281-290. (PDF)
  • Place A.J., Abramson C.I. 2006. An inquiry based exercise for demonstrating prey preferences in snakes. The American Biology Teachers.68 /4), 221. (PDF)
  • Quiroga H. 2005. El regreso de Anaconda. Caracas:  Libros Arcadia de El Nacional. (Libro)
  • Rivas J.A. 2000. The life history of green anaconda (Eunectes murinus) whit emphasis on its reproductive biology. Doctoral Dissertation. University of Tennessee. Knoxville, USA. 
  • Rivas J.A. 2004. Eunectes murinus: Subduing behavior. Herpetological Review. 35 (1), 66-67. 
  • Rivas J.A., Corey S.J. 2008. Eunectes murinus (Green anaconda). Longevity. Herpetological Review 39 (4), 469.
  • Roveri-Scartozzoni R., De Barros-Molina F. 2004. Comportamento alimentar de Boa constrictor, Epicrates cenchria e Corallus hortulanus (Serpentes: Boidae) em cativeiro.  Revista de Etolog√≠a, 6 (1), 25-31. (PDF)
  • Santoyo-Brito E. 2007. An√°lisis taxon√≥mico de las subspecies Boa constrictor descritas para territorio mexicano. Bol. Soc. Herpetol., M√©xico, Vol. 15 (2), 45-47. (PDF)
  • Silva A.L. 2008. Animais medicinais: Conhecimento e uso entre as populacoes riberinhas do rio Negro, Amazonas, Brasil. Boletin do Museo Paraense Emilio Goel di Ciencias Humanas, 3, 343-357. (PDF)
  • Smithsonian¬īs National Zoo  & Conservation Biology Institute. nationalzoo.si.edu/animal/ green-anaconda. 
  • Souza E., Werneck F.P. , Matos L.B., Fraga R. 2017. Zootherapy in the Amazon: green anaconda (Eunectes murinis). Fats  as natural medicine to treats wounds. Acta Amazonica, Vol. 47 (4), Manaus. Oct-Dec. (PDF)
  • Strimple P., et al. 1997. On the status of the anaconda Eunectes barbouri Dunn & Connat. Journal of Herpetology, 33 (4), 607-608. 
  • Valencia J., Toral E., Morales M., Betancourt-Y√©pez R., Barahona A.  2008. Gu√≠a de campo reptiles del Ecuador.  Fundaci√≥n Herpetol√≥gica Gustavo Orc√©s. Simbioe. Quito, Ecuador. 
  • Yarleque-Chocas A. 2000. Las serpientes peruanas y sus venenos. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Andr√©s. Fondo Editorial. (Libro)

Artículos relacionados

animales del Amazonas Peligrosos

Animales del Amazonas PELIGROSOS (TOP 10)

Reptiles del Amazonas

Animales del Amazonas

Rana Terrestre Gigante

Rana terrestre gigante

Caimán yacaré

Cocodrilo o Caimán yacaré

Caiman blanco

Cocodrilo o Caim√°n blanco

Caiman negro

Cocodrilo o Caim√°n negro