Saltar al contenido

2 . Misioneros religiosos en la Amazonía del siglo XVII

Historia de el "paraíso perdido" de las reducciones jesuítas en América

Los primeros misioneros en la Amazonía llegaron junto con los primeros conquistadores. Eran, al principio, misioneros franciscanos y dominicos. Luego arribaron los misioneros jesuítas, los que dejaron una huella más profunda entre los pobladores amazónicos

Índice

El paraíso perdido de los jesuítas en América

Los jesuítas llegaron al Brasil en 1549, al Perú en 1567, y luego a México en 1572. Los jesuítas se propusieron civilizar a los indígenas y evangelizarlos aplicando un sistema organizativo y administrativo para crear las reducciones indígenas, o poblados de indios.

Las poblaciones que dirigían eran autosustentables, enmarcadas dentro de un régimen comunitario.

Era casi un modelo utópico, que pusieron en práctica  desde mediados del siglo XVII, y que entraba en conflicto con frecuencia con las autoridades gubernamentales, porque los jesuítas actuaban con bastante independencia de los poderes locales.

 Reducción guaraní (siglo XVIII). En el centro de la plaza se lleva a cabo un ejercicio de caballería. Fuente: Florian Paucke [Public domain]

Hasta que los reyes, tanto españoles como portugueses, decidieron expulsarlos de América.  

expulsion de los jesuitas  el 27 de agosto de 1767, alguaciles le cortan la capa a jesuitas y le quitan el sombrero redondo y bajo para que  adoptasen la capa corta y el sombrero de tres picos

Los mayores centros jesuíticos en la Amazonía se instalaron en Maynas, Perú, y en Moxos, Bolivia. Se internaban, por lo general, en territorios desconocidos, cuyas poblaciones locales no había tenido previamente contacto con extranjeros ni con el cristianismo.

La vida de los misioneros jesuítas en la selva

Los misioneros jesuítas vivían, por lo general, en relativa pobreza, viajando con un mímimo de equipaje, donde siempre había una biblia, un crucifijo y un instrumento musical.

Jesuitas en el Cuzco (Siglo XVII). Museo Arzobispal del Cuzco
(detalle de Serie del Corpus Christi)
Fuente: Reproducción fotográfica [Public domain]

La misión de las órdenes religiosas, en especial de los jesuítas, la más organizada, era el resguardo de los límites del  imperio español ante las continuas incursiones de los grupos portugueses de bandeirantes que capturaban indígenas para esclavizarlos y destruir las poblaciones españolas.

Martires de Elicura. Sacerdotes jesuitas siendo asesinados por guerreros mapuches en 1612 Fuente: Historia de Chile de Alonso de Ovalle [Public domain]

Los jesuítas se enfrentaron, además, a otros problemas, como los levantamientos indígenas, la diversidad de lenguas indígenas para lo cual intentaron desarrollar lenguas francas que unificaran las comunicaciones entre los distintos grupos indígenas, así como las dificultades de movilización en territorios agrestes. 

Maynas fue creada como gobernación en 1619 con el propósito de servir de base para  la progresiva ocupación de la Amazonía peruana, siguiendo el curso del río Pastaza. Se instalaron allí en 1631, y de manera más estable desde 1638, tras el episodio de la sublevación indígena en 1635, que ocasionó la muerte de algunas familias de colonos y encomenderos.

A partir de esa fecha, 1638, y hasta 1767, cuando se ordenó su expulsión, fue constante e importante la presencia de jesuítas en la parte de  la Amazonía peruana y ecuatoriana.

Aldea de indios tapuyos cristianos

Aunque no había un gran número, por lo general no más de 10 cada vez, durante un siglo de actuación llegaron a la región unos 161 padres y hermanos jesuítas. Entre los jesuítas que trabajaron en Maynas sobresalieron Samuel Fritz y Franz Xavier Veigl.  

Otro centro importante de actuación de los misioneros, tanto jesuítas como franciscanos,  en la Amazonía fue en Bolivia, específicamente en la región de la Chiquitania boliviana.

Las misiones de Moxos estaban integradas por 30 etnias diferentes,  que se distribuían en 15 pueblos vecinos, que estaban administrados de manera exclusiva por los jesuítas, entre 1664 y 1776.

Los jesuítas se propusieron crear reducciones y centros misionales en Chiquitos, desde  finales del siglo XVII, al noreste del departamento de Santa Cruz, y en Moxos. Entre los jesuítas concentrados en Moxos destacaron los padres Pedro Marbán y Cripiano Barace, mientras que en Chiquitos fue importante la actuación de los padres José de Arce, Felipe Suárez,  Miguel Streicher y Luis Caballero.

Samuel Fritz y sus mapas del Amazonas

La figura de Samuel Fritz (1654- 1725) es sobresaliente  entre los misioneros jesuítas enviados a la Amazonía. Fritz fue un misionero, matemático y cartógrafo de nacionalidad checa, que exploró ampliamente la Amazonía, en particular la cuenca del río Amazonas.

Ordenado como jesuíta en 1684, fue designado para viajar a América en 1686, para trabajar en las misiones jesuítas del río Marañón, uno de los principales afluentes del Amazonas, en la tierra de los Omagua. De incansable actividad, lo llamaron el atleta de Dios, se destacó   como explorador y fundador de pueblos, de los que se cuentan treinta y ocho.

Uno de ellos fue Yurimaguas. Navegó por el rio Amazonas, para trazar el mapa de su curso, publicado en 1707, lo que hizo con gran precision, valiéndose del mapa de Pedro Texeira y de sus propias mediciones.

Elaboró detallaos mapas de la cuenca amazónica, siguiendo la línea de G. Sanson y de E, Richter, que elaboró en 1690 un mapa del curso del Ucayali. Fritz fue nombrado superior de la misión del Marañón.

Allí, en la selva, vivió más de cuarenta años, dedicado a la evangelización de los Omagua.  Murió en la misión de Jeberos, a causa de la infección de la picadura de una nigua, tras una fecunda actividad misionera.

El padre Franz Xavier Veigl

El otro importante jesuíta fue el padre austríaco Franz Xavier Veigl (1723-1798), un gran humanista. Llegó a Quito en 1755. En 1762 fue nombrado superior de la misión de Maynas, hasta 1766, un año antes de la expulsión de los jesuítas de América. Veigl realizó una gran actividad misionera explorando el curso de los ríos Ucayali y Marañón, importantes tributarios del Amazonas.

Veigl es más reconocido como intelectual, empresario y científico (botánico) que como sacerdote, siempre interesado en aumentar los activos de la Compañía de Jesús.  Conocedor del método de clasificación taxonómica de Linneo, a Veigl se le atribuye el registro de varias especies vegetales, entre ellas la cinchona, de la que se extrae la quinina.

La expulsión de los misioneros jesuítas

La expulsión de los jesuítas se produjo, en fechas distintas,  en las ciudades del reino de Portugal (1758), o de Francia (1764) o de España (1767),  porque ocurrió en todas esas partes, aduciendo a veces razones distintas.

El proceso de su concentración, arresto y traslado fue relativamente fácil y ordenada. Pero no lo fue así en las misiones jesuitas dispersas en la selva, en las que las comunicaciones eran lentas, las distancias largas,  los caminos tortuosos y difíciles las navegaciones por los ríos.

Los últimos jesuitas en ser expulsados en la Amazonía peruana fueron los de Maynas. Tras la expulsión, los indígenas de las reducciones se dispersaron y quemaron las aldeas. Las primeras expulsiones de la orden de los jesuitas se produjeron en Portugal desde 1759. Los jesuítas se habían establecido en Brasil en 1549.

Luego, en 1767, fueron expulsados de España.

¿Por qué los expulsaron?

En ambos casos, y en las expulsiones de los miembros de la orden en Nápoles, Parma y Francia, se adujeron razones distintas. No obstante,  lo que estaba en el fondo de las expulsiones era el celo de los reyes por la enormes posesiones y acumulación de bienes de los jesuítas: al expulsarlos, se producía la desamortización de sus bienes y la administración de estos pasaba a la monarquía.

Los jesuítas controlaban grandes contingentes de mano de obra indígena, vastas plantaciones de caña de azúcar y de hatos ganaderos, cuyos productos comercializaban con sus propias canoas. Pero no todas las misiones fueron prósperas. Las más ricas fueron las de Moxos y las de Paraguay, que contaban con mejores condiciones para la agricultura y la ganadería.

Otras razones…

Había, además,  otras razones que estimularon la expulsión: la intriga de las otras órdenes religiosas, como la de los franciscanos, la independencia con que los jesuitas actuaban sin obedecer los poderes locales, el irrespeto de los jesuítas al tratado de límites y, probablemente, a la instigación de movimientos de subversión en esos países. Lo cual podia haber sido un pretexto político para expulsarlos, como aparentemente sucedió con el Motín de Esquilaches, que fueron revueltas populares acaecidas en 1766 por el aumento del precio del pan, o la prohibición del uso de capas o de sombreros de ala ancha para evitar que se ocultaran armas o artículos de contrabando.  

Bibliografía

  • Álvarez-López A. (2015). En busca de la memoria perdida, Samuel Fritz y la fundación de Yurimaguas. Lima. 2da. Ed. 
  • García-Arenas M. (2013).  Los antecedentes de un exilio: la expulsión de los jesuítas de Brasil y la llegada a los Estados Pontificios (1759-1760). Trocadero, No. 25, 1-18. Universidad de Cádiz, Dossier.Exilios y migraciones. Desplazamientos forzosos en la historia. IISN 024-4212.
  • Merino O. y Newson L.A. (1994).  Jesuit missions in spanish America: The aftermath of the expulsion. Revista de Historia de América, 118,  7-32.
  • Ramírez L.H. (1997). Samuel Fritz (1654-1725) Defensor de la peruanidad en el territorio amazónico. Revista Alma Mater, No. 13, 14 de Agosto de 1997. Universidad Nacional de  San Marcos de Lima. 
  • Tauro del Pino A. (2001). Enciclopedia Ilustrada del Perú. Lima: PEISA.  

Artículos relacionados:

This post is also available in: English (Inglés)

Settings