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Tres puntos de vista científicos sobre la ayahuasca

Desde la medicina tradicional, el psicoanálisis y la neurociencia

En este interesante artículo el Dr. Rafael Cartay aborda el tema de la ayahuasca desde 3 perspectivas científicas distintas, presentando el punto de vista de la medicina tradicional, la psicología y las neurociencias.

La gente que quiere desarrollar su autoconocimiento, evolucionar,  descubrir y sanar recuerdos desagradables que persisten y le producen distintos estados de ánimo negativos y  persistentes, como depresión, ansiedad traumática, miedo, fobia, muy baja autoestima, etc., o que quiere simplemente penetrar en su propia conciencia para aprender a conocerse mejor, acude a los chamanes para participar en una sesión de ayahuasca

La ayahuasca en la actualidad

Es una actividad que está de moda, y se practica en las grandes ciudades de todo el mundo. 

La gente participa para tener una experiencia que les permita reorganizar su mente, aprender a controlar sus emociones y a aceptar las cosas que no pueden ser cambiadas y ciertos temores naturales como el afrontamiento de  la muerte, y comprender los recuerdos inquietantes del pasado para poder enfrentarlos de una manera asertiva. 

Ayahuasca Vine_24

No obstante, se confunde muchas veces su uso medicinal o terapéutico con su uso lúdico o recreativo. 

De tal manera que, con la práctica frecuente, la toma de ayahuasca  se convirtió en un negocio muy rentable, que excedió el ambiente natural de la Amazonía.

Las 3 perspectivas claves para entender la ayahuasca.

La toma de ayahuasca es un acto de participación  voluntaria, responsable y de una gran significación para la vida de una persona. 

Para describirlo, nos valdremos de tres enfoques o miradas distintas: la primera es desde la perspectiva del consumo tradicional, en la que explicaremos el ritual tal como ocurre en el contexto urbano, siempre que se cumplan tres condiciones: que se cuente con un chamán serio, con un buen escenario y con una bebida elaborada por un experto, que sería el propio chamán. 

La segunda mirada es la que se realiza desde un enfoque especializado: el del psicoanálisis. 

La tercera mirada se produce desde la perspectiva de la neurociencia. 

Normas del ritual de la toma de ayahuasca

En cualesquiera de los tres casos es necesario observar ciertas normas: la ayahuasca se ingiere de noche, cuando haya oscurecido, después de las ocho de la noche, en un escenario en el que reine la penumbra, y en el que los participantes formen  un grupo reducido, que permanezca en silencio y que asista voluntaria y responsablemente a la experiencia. 

Los participantes deben haber cumplido ciertas recomendaciones previas hechas por el chamán, tales como abstenerse de relaciones sexuales al menos tres días antes de la toma, y haber seguido una dieta, preferiblemente compuesta de vegetales y frutas, evitando el consumo de carnes y bebidas alcohólicas. 

La dosis del brebaje recomendada por participante oscila entre 50 y 100 ml. 

El acto se realiza bajo la dirección de un chamán de comprobada experiencia, que utiliza  ciertos implementos para la ejecución del ritual, como atados de hojas secas (huairasacha o chacapa), sonajeros, inciensarios. 

Y se vale del canto de una suerte de mantras llamados ícaros y de soplos de tabaco sobre el cuerpo del participante en ciertos momentos del ritual.  

Al inicio del acto es usual que el chamán hable de su experiencia y de sus propósitos. 

Explicará los efectos desagradables propiciados por la ingestión de ayahuasca, que es un brebaje de sabor muy amargo y de mal olor, que cuesta tragar, y que produce náuseas, mareos, ansiedad. 

En muchos casos los participantes en la sesión vomitarán y sentirán un cierto malestar estomacal. El chamán explicará, a grandes rasgos, cómo proceder durante la experiencia.

En los tres casos se ingiere el brebaje hecho con ayahuasca, con la adición de hojas molidas de chacruna y cocido en agua durante varias horas.

1. La mirada de la ayahuasca desde la perspectiva de la medicina tradicional

En las sesiones ordinarias se toma la ayahuasca con el fin de buscar la curación de alguna enfermedad o calmar un estado depresivo, empleando la intermediación del chamán, que ejerce funciones de curandero.    

El chamán administra una pequeña copa de brebaje a cada participante, el que empieza a sentir los efectos de la toma a partir de unos 15 o 20 minutos después de la ingestión, mientras el chamán canta repetida y rítmicamente ícaros. 

El participante siente un cosquilleo en el cuerpo, mientras se inquieta: aumenta su ritmo cardíaco y respiratorio. Y se produce cierta sudoración, mientras entra en una suerte de trance o de conciencia ampliada. 

Entonces se le aparecen ciertas visiones, de figuras geométricas muy coloridas, y luego de animales, generalmente felinos, murciélagos y serpientes. 

Chamán en Chichicastenango

En este punto la experiencia se vuelve muy  intensa, y puede resultar aterradora. Entonces, el chamán tranquiliza al participante con sus cantos, sus utensilios y su aproximación, mientras expele soplos de tabaco. 

La descripción de esas sensaciones resulta muy difícil para el participante. Luego se calma, y se recoge. 

Los efectos de la toma van lentamente desapareciendo en un lapso de una a tres horas. Tras lo cual,  el participante queda agotado pero sereno. 

En algún momento de la experiencia, el chamán entró en contacto, gracias a la ayahuasca, con la dolencia del participante y le ayudó a iniciar el proceso de curación, si ese era el caso. 

Lo importante es que el participante logre comprender la raíz de su inquietud o de su padecimiento,  y proceda a cambiarla con sus decisiones.

2. La mirada de la ayahuasca desde la perspectiva del psicoanálisis

El psicoanálisis es tanto una teoría o enfoque teórico, como una práctica terapéutica para explicar el funcionamiento de la mente humana y el comportamiento individual. 

Fue creado por Sigmund Freud, entre 1885 y 1939, para el tratamiento de los problemas psíquicos de los pacientes, incapacitados para desarrollar todo su potencial personal para sentirse bien, útil y pleno en las actividades diarias, logrando superar, o al menos aliviar, los estados de ansiedad, las inhibiciones y la depresión. 

El psicoanálisis es una teoría sobre el funcionamiento de la mente humana que se aplica con la ayuda de un analista que, actuando en un ambiente seguro y confortable, va  llevando al paciente a hacerse consciente de los conflictos que se encuentran en la parte inconsciente de su psiquis, para así poder superarlos.

Es un proceso largo y progresivo, y requiere de la intervención de un analista.

Eduardo Gastelumendi

Para exponer esta mirada desde el psicoanálisis nos guiaremos de  la obra de Eduardo Gastelumendi, un destacado médico psiquiatra y psicoanalista peruano, que ha experimentado durante mucho tiempo con la ayahuasca en sus consultas médicas.

Para el psicoanálisis el camino al autoconocimiento es una ruta que presenta varias resistencias o barreras.

Estas barreras son la manifestación de fantasías inconscientes, tales como raíces edípicas; fantasmas de sometimiento al poder de otro, o al temor a ser abandonado o engañado. 

La idea es que el paciente comprenda la razón del engaño, para poder enfrentar la verdad de sus emociones, deseos y limitaciones.  

Las resistencias a la ayahuasca se manifiesta  como un temor a perder el control de la mente y el cuerpo, viviendo una experiencia cercana a la locura y, en cierta manera, a la muerte. 

Ese temor actúa como una protección contra el abuso a la ingesta, pues la bebida produce una deconstrucción de la percepción de la realidad y de uno mismo. 

La experiencia conduce a la regresión de los estímulos en el aparato psíquico. 

La ayahuasca produce cambios somáticos, que afectan la percepción del self, como un “marcador somático”, resultante de la asociación entre las sensaciones que aparecen como respuesta automática a esos eventos emocionales. 

vista inferior del cerebro
Vista inferior del cerebro. Fuente; Patrick J. Lynch, medical illustrator [CC BY]

Son percepciones que “marcan” desde temprano en la vida.  

La toma de ayahuasca lleva a una alteración de la atención, aumentando la atención a nuestro propio cuerpo.

Aparecerá una emocionalidad de una calidad desconocida u olvidada, con una cierta pérdida del control motor del  cuerpo, acompañado de un estado especial de conciencia.  

Media hora después de la ingesta, aparecen visiones geométricas de colores, acompañadas de gran serenidad.

El participante dirige la atención hacia su cuerpo, mientras se produce una cierta despraxia (descontrol de movimientos motores y de la coordinación muscular, lo que lleva a actuar con lentitud y cierta torpeza). Una suerte de “mareo”, aunque con lucidez, y puede aparecer un estado de angustia o temor. 

Angustia que no podrá controlar por sí mismo. Su pensamiento se fragmenta y surgen vivencias que resultan difíciles de explicar verbalmente. 

Allí interviene el chamán, ayudándolo con sus ícaros y su presencia. Con frecuencia aparece el miedo a la muerte, usual en quien busque su crecimiento personal. 

En este caso, el chamán actúa como un analista de psicoanálisis, tranquilizando al participante. 

Visiones

Aparecen, entonces, las visiones, o más bien pseudo percepciones y no alucinaciones. 

Son visiones autobiográficas o de paisajes extraordinarios. 

Es una especie de insight ostensivo, que marca el paso de lo inconsciente  a lo consciente, en que se reviven situaciones pasadas, que a veces pueden ser dolorosas o traumáticas. 

Se revive la trayectoria personal en una visión panorámica y profunda. 

Es el momento de las decisiones: el participante reconoce la necesidad de dejar una adicción, perdonar a su seres queridos o buscar su perdón,  cambiar de trabajo o de ciudad, sí es el caso. 

Eso es lo que los psicoanalistas llaman “elaboración”. 

Para Gustelumendi, el cambio más notable propiciado por la ayahuasca es lo que ocurre en el propio self, que se manifiesta en la relación con los demás y el entorno.  

Es decir, en la estructura mental de un individuo y su entorno, haciéndose sus límites más permeables  y la vivencia del ser más profunda. 

De allí que no siempre resulta agradable la experiencia de la toma de la ayahuasca. 

Lo es para las personas con un self bien construido y un espacio potencial logrado (su capacidad para relacionarse consigo mismo y con los demás). 

Pero no para aquellos con un self precario y un débil espacio potencial. 

En este caso, la experiencia puede producir una reacción psicótica aguda, tal como un cuadro esquizofrénico o severas alteraciones físicas y psíquicas.

Para Gustalumendi, la ayahusca produce una vivencia de impacto, regresiva e intensa. 

fractales

La sesión dura unas pocas horas, pero sus efectos pueden prolongarse  y determinar el curso posterior de una vida, y puede ser más fuerte, rápida y eficaz que una sesión de psicoanálisis, que es un trabajo de maduración lenta de la confianza y del vínculo entre el paciente y el analista. 

Otro psicoanalista (Rivas-Bolívar, 2014) considera que las visiones junto con las alteraciones de la conciencia del yo, descritas como una sensación de muerte y de renacimiento, pueden conducir a un estado de éxtasis espiritual y de bienestar. 

Por eso la ayahuasca se emplea para tratar trastornos del estado de ánimo y problemas de adicción. 

En este caso se oponen dos visiones contrapuestas: la de la medicina occidental, que se jacta de ser muy objetiva, y la de la medicina tradicional, que recurre a la subjetividad, que se vale de un curandero o chamán como intermediario entre los mundos del espíritu, la naturaleza y de los humanos.

El curandero, valiéndose de la ayahuasca, una planta sagrada y maestra (que enseña),  entra en contacto con el mundo sobrenatural. 

3. La mirada de la ayahuasca desde la perspectiva de la neurociencia

Jordi Riba es un destacado neurocientífico español, afiliado al Hospital Sant Pau de  Barcelona, que se dedica desde hace más de 20 años a estudiar los efectos de la ayahuasca sobre el neo-córtex, el cerebro que nos humaniza y nos permite tomar decisiones. 

Es responsable del grupo de neuropsicofarmacología del Instituto de Investigación de Sant Pau. Riba sostiene que la ayahuasca hiperactiva el neo-córtex, y actúa sobre otras regiones cerebrales como la amígdala y la ínsula. 

La amígdala actúa como un archivo de nuestra memoria temprana, en especial la traumática o significativa. 

Guarda nuestras emociones más irracionales: el miedo, la ira, la tristeza. 

Y se encarga de regular nuestros recuerdos, en especial los negativos. La amígdala está en la parte interna del lóbulo temporal medial, conectado con el encéfalo, y es clave para la supervivencia, porque integra las emociones con respuestas conductuales. 

neuronas

La ínsula, según Riba, actúa como un puente entre los impulsos emocionales y la capacidad para tomar decisiones. La ínsula, o corteza insular, se ubica profundamente en la parte lateral del cerebro, y se relaciona con la percepción, en especial del gusto y del olfato. 

Influye en muchos procesos relacionados con el pensamiento abstracto y en la toma de decisiones. Está implicada en los procesos de adicción.

Los viajes con ayahuasca, para Riba, expanden la mente y tienen un valor terapéutico. 

Otros estudios neurocientíficos sobre la ayahuasca

Un estudio conjunto de las universidades de Beckley y Sant Pau encontró que la toma de ayahuasca produce un efecto antidepresivo en personas en las que otro tratamiento  no surtía ningún efecto. 

Efectos que eran notables inmediatamente después de una sesión de ayahuasca,  y que persistían durante varias semanas. 

Si se lograra dominar el efecto postviaje, que Riba llama afterglow, podría conseguirse una mejoría notable, rápida y efectiva de la depresión. 

Riba considera que la conectividad cerebral cambia en las 24 horas posteriores a la toma de ayahuasca. 

Las áreas cerebrales relacionadas con la creación y con el mantenimiento del sentido del sí mismo,  adquieren mejores conexiones con otras regiones que procesan las emociones y las memorias autobiográficas. 

Riba y sus colaboradores encontraron que los usuarios frecuentes de ayahuasca mostraban encogimiento de una región cerebral llamada  corteza cingulada posterior. 

Esa corteza es un centro nuclear importante de la red neuronal por defecto (RND), que recibe y representa las percepciones, y toca los desórdenes psicológicos, como la depresión, las adicciones y el estrés postraumático. 

En el caso de ingestión de ayahuasca, y de otros psicodélicos, , el control represivo de la RND es menor, facilitando una mayor conectividad cerebral y enriqueciendo la percepción.  

Las personas sienten, entonces, que pueden superar ciertos patrones compulsivos de pensamiento y de comportamiento, lo que también sucede en el caso de la meditación o mindfulness. 

Riba señala, asimismo, que 24 horas después del consumo de ayahuasca disminuye la actividad cerebral en la zona medial del lóbulo parietal, relacionada con la percepción del propio yo. 

Esa área suele estar en hiperactividad, lo que se relaciona con pensamientos obsesivos y negativos.

Eso es importante. Al disminuir la evaluación crítica nociva de uno mismo, puede elevarse la autoestima de la persona y aumentar la capacidad para luchar contra las adicciones, y los pensamientos y creencias negativas. 

Riba cree que la ayahuasca puede ser útil en el tratamiento de la depresión, las adicciones y los traumas psicológicos.

 Desde hace varios años, la ayahuasca es empleada para tratar el estrés post-traumático  que sufren combatientes, como los ex soldados estadounidenses que participaron en las guerras de Afganistán e Irak.

Riba insiste en que la ayahuasca no es una droga lúdica y tampoco sirve para huir de los problemas. 

Al tomar el brebaje, los problemas aparecen ante los ojos del usuario de una manera muy  intensa, muchas veces de manera dolorosa.

Bibliografía consultada

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Sapo gigante (Rhinella marina)

Kambo (Phyllomedusa bicolor)

ayahuasca

Ayahuasca

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Bebidas del Amazonas