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Historia de los exploradores del Amazonas

Conquistadores, misioneros, científicos y saqueadores en el Amazonas (Siglos XVI-XXI)

La fascinante y terrible historia de los exploradores de la Amazonía en 7 etapas. Desde la llegada de los primeros conquistadores que osaron adentrarse en su selva, pasando por las principales aventuras científicas y comerciales, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Se descubre lo que está escondido, o lo que se ignora su existencia, o de lo que se desconoce su verdadera esencia y valor. Esa búsqueda es movida por diferentes propósitos: por la sed de acumular poder y expandir los dominios, para conocer y registrar las características de lo que existe, para explotar riquezas o para dejar un registro de lo que se desconoce.

Lo cierto es que la Amazonía, la inmensa cuenca amazónica, ha pasado por todos esos avatares.    

Las dos caras de la Amazonía

La Amazonía ha vivido como dos vidas. Una, puertas adentro, como un asunto privado, en la que los protagonistas han sido los pueblos indígenas nativos de la cuenca amazónica. Una larga vida, que transcurrió desde hace unos 10.000 años hasta el siglo XVI.

A partir de allí comenzó a escribirse una nueva historia, pues la llegada de los ibéricos, españoles y portugueses, cambió sustancialmente lo que había sido la Amazonía. 

Podríamos decir que, desde entonces,  la Amazonía se volvió un asunto público, donde desde afuera,  los otros, los ajenos a la Amazonía, intervinieron intensamente, cada vez más,  en la vida amazónica, para influenciar, sojuzgar y explotar a los pueblos originarios. 

No fue desde la fecha de la llegada de Cristóbal Colón por primera vez  a las islas del Caribe el 12 de octubre de 1942, un viaje que consistió en la invención de América. Esa fue otra historia, y no exactamente la de la Amazonía. 

Aquel viaje colombino que partió desde el Puerto de Palos, en España,  y que duró dos meses y nueve días de gran incertidumbre, fue un viaje que salió con un destino y llegó a otro, y que no cumplió su propósito original,  sino otro objetivo. Se convirtió, accidentalmente, en una suerte de serendity, como dijo un historiador, en el mayor error de la historia moderna. 

La conquista del Amazonas

La segunda historia amazónica, la que ahora nos interesa describir a grandes rasgos, comenzó a escribirse públicamente con la incursión del capitán Francisco de Orellana en el oriente amazónico y su viaje por los ríos Coca y Napo, hasta llegar al río Amazonas el 12 de febrero de 1542, para convertirse en el primer europeo en navegarlo.

Sin embargo el navegante Vicente Yáñez  Pinzón fue el primer europeo que llegó al Brasil, para ver la desembocadura del río Amazonas en el océano Atlántico el 30 de enero de 1500, casi cincuenta años antes que Orellana.

Después asistimos a la llegada de  los conquistadores y colonizadores, junto con los cronistas,  durante el siglo XVI.

Lo hicieron con grandes esfuerzos por las dificultades de avanzar en medio  de la intrincada selva o navegando por ríos desconocidos, y para someter la resistencia de los grupos indígenas.

Junto con ellos había algunos sacerdotes que se encargaban de evangelizar a los indígenas.

En el siglo XVII  es el tiempo de las órdenes misioneras en la Amazonía,  en particular la de los misioneros de la Compañía de Jesús, que constituyó una empresa de largo alcance y de relativo éxito en algunas regiones, si se toma en cuenta la fundación de  numerosas reducciones y pueblos indígenas organizados y catequizados por las órdenes jesuíticas y franciscanas.

De las dos órdenes, la de obra más perdurable fue la de los jesuítas, que actuaron desde 1638 hasta 1767, cuando fueron expulsados de los dominios coloniales de España en  América por orden del rey Carlos III.

En este siglo se produjo un interesante debate sobre la posibilidad de que la Amazonía fuese el lugar de localización del Paraíso Terrenal. En la Amazonía peruana, según el teólogo español Antonio de León Pinelo, o en la Amazonía brasileña, según el teólogo Simao do Vasconcellos. 

La Amazonía atraía a los aventureros que buscaban incansablemente la tierra mítica de El Dorado, y a los teólogos que postulaban la existencia del Edén en el territorio amazónico.

El siglo XVIII  fue, en líneas generales, el tiempo en que comienzan a arribar los primeros   naturalistas y científicos a la Amazonía. Entre ellos, destacaron tres: el sabio francés Charles de La Condamine (1701-1774),  el médico naturalista español José Celestino Mutis (1732-1808) y el sabio enciclopedista Alexander von Humboldt (1769-1859).

En ese siglo, de efervescencia económica de los  imperios, aumentó el poder de los botánicos, que fueron considerados como “agentes del imperio”.

Impulsados por las autoridades de los jardines botánicos y los museos de historia natural europeos que querían enriquecer sus colecciones, los botánicos, zoólogos y entomólogos se dispersaron por todas las selvas tropicales del mundo, y particularmente en la Amazonía.    

En el siglo XIX la atención científica europea se volcó sobre la Amazonía. Era el tiempo glorioso del desarrollo de las ciencias naturales, y de la presencia destacada e influencia  de personalidades ilustres como la del naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt, que exploró la Orinoquía y la Amazonía entre 1799 y 1800. Y la del gran naturalista, biólogo y antropólogo británico Alfred Russel Wallace (1823-1913). 

En el siglo XX comenzaron a llegar los antropólogos para estudiar los comportamientos de los distintos grupos indígenas, sus lenguas, sus cosmogonías y sus saberes. 

Llegó la ciencia, pero también la codicia de los crueles barones del caucho, que explotaron y cometieron masacres contra las poblaciones indígenas en su desmedido afán por enriquecerse. 

Fue el tiempo también de los aventureros que buscaban las ciudades perdidas, entre los cuales destacó el explorador y aventurero inglés Percy Harrison Fawcett (1867-1925?), que constituyó un personaje casi legendario y emblemático de la historia de los viajes de aventura en la Amazonía.      

En todo ese tiempo, desde el siglo XVI, se han producido grandes cambios en las distintas visiones de la Amazonía y su desarrollo. Aquella primera  visión de conquista y evangelizadora dio paso, a partir del siglo XVIII, continuada en el siglo XIX, a la mirada escrutadora de la ciencia, que buscaba nuevas especies de plantas y animales para comprender el funcionamiento de  las leyes de la naturaleza.

Y también, desgraciadamente, a la acción genocida de las empresas explotadoras de látex de caucho en la selva amazónica, abusando de la mano de obra indígena, asesinando y desplazando grandes contingentes de poblaciones indígenas de un lado al otro de la Amazonía, en su acción genocida.

7. La Amazonía como un botín de muchos otros  intereses en los siglos XX y XXI.  

Sin olvidar, tampoco,  la acción devastadora de la minería descontrolada llevada a cabo por los garimpeiros que deforestan la selva y contaminan los ríos, y la presencia del narcotráfico que busca nuevas áreas de producción, transformación y rutas para comercializar la droga. O de los que explotan ilícitamente la madera o destruyen el bosque para ampliar la frontera agropecuaria.