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Malnutrición de los indígenas del Amazonas: causas, consecuencias y soluciones.

En el presente artículo escrito por el Dr. Rafael Cartay, economista e historiador venezolano, podrás conseguir: 

  • Fuentes nutricias predilectas por los grupos indígenas del amazonas.
  • Estudios y datos que demuestran una nutrición balanceada de los pueblos indígenas a finales del siglo XX
  • Estudios y datos que demuestran una nutrición desbalanceada de los pueblos indígenas a principios del siglo XXI
  • Causas de la malnutrición: una integración desfavorable.
  • Consecuencia: disminución de la calidad de vida.
  • Soluciones y estrategias posibles:
    • La Chacra.
    • Migraciones cíclicas programadas.
    • Producción endógena.
    • Participación en la actividad turística del Amazonas.
    • Aislamiento:
  • Algunas consideraciones finales.

Primero conozcamos en qué consiste la dieta de los pueblos indígenas del amazonas:

Fuentes nutricias predilectas por los grupos indígenas:

Cuando se compara la dieta nutricional diaria de los grupos indígenas y su relación con las fuentes principales de subsistencia (10): caza, pesca, chacra, recolección, encontramos que, de un total de 12 etnias indígenas comparadas, cuatro señalaron que su principal actividad de subsistencia era la caza, ninguna señaló a la pesca o a la recolección, y ocho  a la chacra. 

La pesca no fue señalada como fuente principal de subsistencia, pero siete señalaron que era la segunda actividad. 

La yuca dulce y el plátano,  son materias primas para la elaboración de la bebida ritual y cotidiana de los indígenas amazónicos: el masato o la chicha.  

Estudios y datos que demuestran una nutrición balanceada de los pueblos indígenas a finales del siglo XX

Los regímenes alimentarios de los indígenas amazónicos presentaban niveles satisfactorios en cuanto al consumo calórico y proteínico,  al menos hasta la década de 1980. 

La OMS recomendaba para una persona adulta un consumo calórico entre 2.131 y 2.370 Kcal, y de 37,9  g de proteína. 

Las investigaciones realizadas por antropólogos en la Amazonía muestra que el consumo calórico promedio, en grupos indígenas seleccionados, oscilaba entre 2.215 Kcal  para los siona-secoya del Ecuador (1) y 3.356 Kcal para los aguaruna del Perú (2). 

El consumo de proteínas variaba, por su parte, entre 68 g, para los Yanomami de Venezuela (3) y 104 g para los campa del Perú (4).  

Hasta la década de 1980, para la cual contábamos  con información, no existía en la selva amazónica un grave problema de malnutrición (5). 

Entonces había una estrecha relación de las comunidades indígenas con las fuentes nutricias provenientes del bosque, pues abundaba la caza, la pesca y la recolección de frutos silvestres. 

Estudios y datos que demuestran una nutrición desbalanceada de los pueblos indígenas a principios del siglo XXI

La influencia de los centros de consumo y del mercado crearon nuevas presiones sobre la fuerza de trabajo y los recursos naturales, modificando la relación de comunidad indígena con el entorno. 

Beckerman (9)  planteó que el tamaño, permanencia y densidad de los asentamientos indígenas dependía básicamente de la abundancia de alimentos proveedores de proteína.  

Un estudio de Lu, Bilsborrow y Oña (10) mostró los desbalances  de las poblaciones indígenas con respecto a las fuentes nutricias. 

Estudiando  la vida cotidiana de grupos shuar o jíbaro de la selva alta ecuatoriana, encontraron que, en un período de observación  de 413 días, durante el 70 % del tiempo las familias no consumieron la carne de animales de caza, en un 60 % no consumieron pescado.  

Por otra parte, en un 39 % del tiempo consumieron carne de animales domésticos o comprada en el mercado, y  un 45 % de los días consumieron huevos.   

Esa situación no es inusual en la Amazonía, en particular a los lugares situados en las cercanías de los centros urbanos o influenciados por el mercado. Se observa con frecuencia el aumento del consumo de productos alimentarios procesados industrialmente como pan y galletas de trigo, azúcar, sal, pastas industriales, atún, sardinas enlatadas, aceite vegetal.

Causas: una integración desfavorable.

La relación armoniosa de los indígenas del amazonas con la naturaleza se ha desequilibrado en el curso del tiempo por varios factores. 

Uno de ellos, el más importante, fue el aumento del contacto de los indígenas selváticos con los centros urbanos y el mercado, lo que influyó fuertemente en la dieta indígena. 

El centro poblado abrió posibilidades de trabajo remunerado a los indígenas  y le permitió el acceso parcial a algunos servicios básicos (salud, educación, energía eléctrica, entretenimiento, etc.).  

El mercado creó oportunidades para colocar productos agrícolas y animales y les amplió la alimentación cotidiana con nuevos productos, pero modificando su calidad. 

Muchas familias indígenas, en particular las asimiladas culturalmente, aprendieron a consumir azúcar y cereales refinados, bebidas gaseosas, aceite vegetal, snacks diversos. 

Los empleos conseguidos eran de baja calidad, la mayor parte de carácter informal.  Y se fue tejiendo una red de comercialización que convirtió a los productores y consumidores indígenas en participantes marginales y en desventaja en el mercado capitalista. 

Los indígenas que traen sus productos al mercado terminan vendiéndolos al menor a los comerciantes regatones, que acopian productos en las riberas de los ríos, en los desembarcaderos y en la entrada de los mercados municipales para acrecentar su ganancia. 

Consecuencia: disminución de la calidad de vida.

Se establece de esa manera “una cadena de economía perversa que funciona sin mucha racionalidad y con bajos niveles de rentabilidad,  que se mueve a fuerza de bajos precios injustos para el que vende y de precios casi de remate para el que compra”, en un sistema donde interviene mucha intermediación en la comercialización (6). 

La antropólogo Anne Roosevelt (8), señalaron que en el interior de las comunidades nativas indígenas amazónicas había grandes desigualdades en la distribución de los alimentos, lo que perjudicaba a los niños, los ancianos,  las embarazadas y las madres lactantes, y beneficiaba a la población masculina adulta. 

Soluciones y estrategias posibles.

Las comunidades nativas desarrollan estrategias para lograr una mayor eficiencia en el aprovisionamiento de alimentos. 

  1. La Chacra:

Una de ellas, muy importante, es la práctica de la chacra donde se cultivan muchos rubros agrícolas, reduciendo la vulnerabilidad de los cultivos ante la incidencia de plagas y enfermedades y los cambios climáticos.  

Las observaciones hechas por los especialistas apuntan a que la horticultura (chacra y huerto familiar)  es la que ofrece, en términos comparativos, la mayor estabilidad y regularidad. Las otras actividades de subsistencia son, en cierta manera, impredecibles en diferentes grados. 

Del cultivo de la chacra se obtiene la provisión en carbohidratos, fuentes principales  de la energía. 

  1. Migraciones cíclicas programadas:

Otra relación interesante es la que se establece entre el sedentarismo  y la disponibilidad de los recursos alimentarios. 

De una parte, los agota por la frecuencia de la exposición, como sucede con los grandes mamíferos, que son ahuyentados, pero no con los mamíferos menores comestibles que se reproducen con rapidez y merodean cerca de los asentamientos, en busca de comida. 

Lo contrario sucede con la pesca. Los recursos pesqueros no  son casi afectados por su condición de relativa “inmovilidad” en relación con un sitio de asentamiento poblacional si se pesca con mesura, sin sobreexplotar el recurso. 

El periódico desplazamiento del sitio de asentamiento de la comunidad permite la recuperación de la fertilidad natural de los suelos y la reproducción de los animales del monte no asediados en ese sitio. 

  1. Producción endógena:

Otra estrategia, que se está presentando tímidamente es la cría de animales domésticos, y la difusión de las frutas por el territorio gracias a la práctica de comer la fruta en los caminos y arrojar las semillas.  

Afortunadamente ha aumentado la cría de animales domésticos (gallinas, patos, codornices, cerdos) y se observan cada vez más pequeños emprendimientos locales para el desarrollo de la piscicultura organizada por asociaciones cooperativas. 

En 2013 (11) unas 800 familias indígenas en la Amazonía peruana estaban cultivando peces en estanques con asesoría técnica, y su aporte había hecho pasar el consumo per cápita de pescado   de 9 a 21 kg/p/año y se mejoraron los ingresos anuales por familia. 

  1. Participación en la actividad turística del Amazonas:

Una buena estrategia a aplicar es hacer que las familias indígenas participen más activamente en la defensa de la integridad de los parques nacionales y otras áreas protegidas, y se incorporen a las actividades de turismo rural,  turismo académico y ecoturismo. 

  1. Aislamiento:

El antropólogo Dourojeanni (7) señaló que los pueblos indígenas que viven en aislamiento, o que tienen poco contacto con los centros poblados, pueden tener una mejor calidad de vida, y con una espiritualidad y armonía más elevada con respecto a la naturaleza. 

Las comunidades  que registran más intensos contactos con el mercado y los centros urbanos enfrentan mayores problemas para obtener una dieta adecuada, en particular de proteína.  

Las comunidades más aisladas podrán, al contrario, satisfacer más adecuadamente sus necesidades alimentarias, en especial de proteína, gracias a la caza y a la pesca, menos sobreexplotadas. 

Algunas consideraciones finales:

  • El grupo que disponga de mayor cantidad de fuentes nutricias a su disposición, puede organizar mejor su dieta alimentaria. 
  • En ese sentido, las dos actividades más seguras y estables de subsistencia son la horticultura y la pesca, en comparación con la caza y la recolección, ya que los recursos ictiológicos están menos expuestos a la depredación que los recursos cinegéticos. 
  • No hay que olvidar que no siempre se come lo que se tiene, sino lo que se elige, porque la alimentación está mediada por la cultura, es decir, por las creencias y los tabúes alimentarios. 
  • Una prueba de que las fuentes tradicionales de subsistencia van perdiendo importancia, es que las actividades alternativas, como la piscicultura, la zoocría y la cría de aves domésticas va cobrando cada vez más relevancia.  

Notas:

1 . Vickers, W.T. (1980). An analysis of Amazonian  hunting yields as a function of settlement age. Homes, R. (Ed.). Studies in hunting and fishing in the neotropics. Working Papers on South America Indians. No. 2., 7-29.  Bennington: Bennington College. 

2 . Berlin, B. (1977). Bases empíricas de la  cosmogonía aguaruna-jíbaro, Amazonas, Perú. Studies in Aguaruna Jibaro Ethnobiology, Report 3. Berkeley: Berkeley University of California.

3 .Lizot, J. (1976). The Yanomami in the face of ethnocide. Copenhagen: International Group for Indigenous Affairs (IWGIA); Lizot, J. (1980). La agricultura yanomami. Antropológica, 53, 3-93.  

4. Berlin,  Ibidem.   

5 . Cartay, R. (2016). La mesa amazónica peruana. Ingredientes, corpus y símbolos. Lima: Universidad San Martín de Porres, 228-229. 

6 . Cartay, Ibidem, 229.

7 . Dourojeanni, M. (2013). Loreto sostenible al 2021. Lima: DAR.

8. Roosevelt, A. (Ed.). (1994). Amazonian Indians. From Prehistory to the Present. Anthropological Perspectives. Tucson: The University of Arizona Press. 

9. Beckermann, S. (1982). La abundancia de proteínas en la Amazonía: una replica a Gross. Amazonía Peruana, III (6), 91-125. 

10 . Cartay, Ibidem, 232.

11 . Tello, S. (2014). Los ríos y sus recursos. Varón Gabal, R.; Maza, C. (Eds). Iquitos. Lima: Telefónica, 129.