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El punto de no retorno de la Amazonía

abril 23, 2022
punto de no retorno de la amazonía

Un punto de no retorno, o de inflexión, es, con respecto al medio ambiental, un punto  en el que es muy difícil recuperar las condiciones ambientales de un momento determinado.

Es decir, cuando no se dispone de tiempo para que se logre regresar a la situación  que existía antes de haberse  traspasarse la línea roja del no  retorno.  La aplicación  de este concepto se atribuye al IPCC, un grupo  internacional de investigaciones sobre el cambio climático. El IPCC señaló en el año 2002 que si se seguía devastando a la naturaleza y produciendo emisiones de gases de efecto invernadero se aumentaría la temperatura  a 5° C o más, y se estarían creando consecuencias irreversibles para el clima del planeta.

En abril de 2022 el IPCC volvió a la carga. Advirtió en un informe que se había destruido la cobertura vegetal de la selva amazónica en un 20 por ciento,  acercándose peligrosamente un punto de retorno del 25 por ciento,  en el cual se perderían los principales beneficios qua brinda la selva amazónica para el bienestar del planeta: como pulmón del mundo, su principal reserva de agua dulce y un centro  muy valioso de biodiversidad mundial. Si se pierde o reduce la capacidad secuestradora de CO2 del bosque amazónico, aumentaría de manera irreversible la temperatura mundial, con sus graves consecuencias para la población humana y la riqueza en biodiversidad. 

Hasta el año 2018 la deforestación se mantuvo entre 4.500 y 7.500 hectáreas, unas áreas que preocupaban a los ambientalistas, pero luego,  a partir de 2019,  la superficie deforestada de la Amazonía alcanzó a 10.128 ha, y  siguió su ritmo ascendente, particularmente con el gobierno de Jair Bolsonaro, cuando se aceleró el proceso. Afectando incluso a las tierras indígenas, en un 138 %, y en un 130 % a las unidades de conservación, a pesar de que son áreas protegidas por la Constitución Nacional.  Pero es muy fuerte la presión de los intereses de los ganaderos y de los explotadores de madera, que estimulan la deforestación. Algunos investigadores consideran que la ganadería es responsable en un 80 % de la deforestación actual de la selva amazónica brasileña. La ganadería es, por un lado, una actividad considerada como altamente emisora de gases de efecto climático, en particular de  dióxido de carbono, metano y óxido nitroso y,  por el otro lado, impulsadora de la deforestación, reduciendo las posibilidades de secuestrar el CO2.   

Ante la  gran devastación consentida por las autoridades ejecutivas, la Corte Suprema de Brasil comenzó la discusión, a partir del mes de abril de 2022, de  siete proyectos de medidas de protección, algunas relacionadas con la Amazonía, que buscan contribuir con la lucha contra el cambio climático.   

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