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Claude Lévi-Strauss: Tristes trópicos

abril 3, 2020
claude levi strauss

Uno de los libros más extraordinarios escritos sobre etnología de las sociedades indígenas del siglo XX es Tristes Trópicos, (1955), de Claude Lévi-Strauss (1908-2009).

Es un libro de difícil clasificación, si uno lo examina como si fuera una unidad.

Pero es, sin duda, una obra magistral,  compuesta por una sección claramente autobiográfica, como si fuera un libro de viaje de un francés hacia América en el período 1935-1942, y otra donde menciona brevemente su formación académica y la consolidación de su oficio como etnólogo.

No relata, sin embargo, ningún acontecimiento  de su vida familiar -estaba casado con la antropóloga y filósofa francesa Dina Dreifus-, ni de su experiencia como docente paulista, ni de su enriquecimiento intelectual en sus años en la New School for Social Research, de Nueva York.

Índice

1era parte: el viaje

La primera parte de su libro, en la que el autor narra su accidentada salida de Francia, en dos oportunidades (1935, hacia Sao Paulo,  y en los 40, hacia Nueva York), puede ser considerada como un libro de viajes, por sus descripciones con lujo de detalles sobre el paisaje, los cambios en el clima, las ciudades visitadas y los comportamientos de sus compañeros de viaje.

Claude Levi Strauss
El Príncipe Bernhard presenta el Premio Erasmus al Prof. Claude Levi Strauss en el Tropenmuseum de Amsterdam; de pie a la derecha el profesor Claude Levi Strauss, sentado la reina Juliana. Fotógrafo: Verhoeff, Bert / Anefo, [desconocido]
Titular de los derechos de autor: Archivos Nacionales
Tipo de material: negativo (negro / blanco)

Esas sensaciones son comunicadas con maestría al lector, que va sintiendo, casi a flor de piel, cómo va cambiando el clima, instalándose el calor  y aproximándose al trópico.

Sensaciones nuevas e importantes para un europeo culto, que ha vivido en otros ambientes muy distintos.

2da parte: viviendo en el Amazonas

En la otra parte, la mayor parte del libro, Lévi-Strauss cuenta su trabajo etnológico con sociedades indígenas amazónicas brasileñas.

Entonces se aparta del libro de viaje y se mete de lleno en la etnografía.

En su tiempo dijeron que se trataba de un libro demasiado bien escrito, hasta el punto que muchos  lo vieron más como una novela, que como una reflexión filosófica sobre el oficio del etnólogo, o una suerte de autobiografía de un joven francés graduado en filosofía y antropología que viajó a Brasil, específicamente a la ciudad de Sao Paulo, capital del estado Sao Paulo, formando parte de una misión de cooperación cultural del gobierno francés, y que terminó dando clases de sociología en la Universidad de Sao Paulo desde 1935 y haciendo trabajos etnográficos durante casi tres años sobre varios grupos indígenas amazónicos que habitaban  la región amazónica del norte de Brasil, en especial en los estados de Amazonas, Rondonia (que aún no existía) y Mato Grosso.

En ese tiempo, estudió los bororo, los caduveo, los kaingang y los nambikwara, etnias relativamente poco conocidas y tenidas como muy belicosas. 

Pueblo Bororo de Kejara
Pueblo Bororo de Kejara. Arriba: club de hombres en loiotiruuuil. Julluin: W -. (Cortesía de Claude Levi-Strauss). Fuente: Smithsonian Institution. Bureau of American Ethnology / No restrictions

Efímeras construcciones humanas

Hay, además, un elemento clave del libro  Tristes Trópicos citado en el prefacio.

Se trata de un breve verso del filósofo y poeta romano Lucrecio (94 a.C.- 55 a.C), tomado de su poema Rerum Natura (III, 960-969, Madrid, 1968, en la traducción del abate Marchena, p. 165):  Nec minus  ergo ante hace quam tu cecidere, cadentque, que en español traduce, según Marchena: 

“Todas las cosas que te precedieron están muertas, de la misma manera  que las que vendrán después de ti sucumbirán”.

Verso de Lucrecio (94 a.C.- 55 a.C) en su poema Rerum Natura

Ese poema expresa la idea que tenía Lucrecio sobre los  cambios y la defensa que hacía de las ideas filosóficas del griego Epicuro y de la física atomista de los filósofos griegos Leucipo y  Demócrito, su discípulo, fundadores del atomismo. Doctrina que postulaba que los átomos son partículas infinitas, indivisibles, de formas variadas y siempre en movimiento.

Su principio constitutivo y originario es el arjé , que forma parte de las multiplicidad de los seres de la naturaleza. Con  la escogencia de ese prefacio, dice Christopher Johnson (en New Left Review, 79. 2013), se expresa la actitud filosófica de Lévi-Strauss y la idea que vertebra su concepto del devenir de la historia: la naturaleza de las construcciones humanas es efímera y solo se asiste a una perpetua cristalización y disolución de las civilizaciones.

El progreso no es, pues, más que un espejismo. 

Pero…

¿Quién es y qué representa  Lévi-Strauss para las ciencias sociales?

Lévi-Strauss fue uno de los más conocidos científicos sociales del mundo occidental durante la segunda mitad del siglo  XX, en la cual su vida intelectual transcurrió. Depositario de la tradición de los grandes científicos sociales del siglo XIX: Durkheim, Freud, Jung, Marx, Dewey, Weber, Keynes, Wallace, Humboldt, Darwin.

Claude Levi Strauss
El Príncipe Bernhard presenta el Premio Erasmus al profesor Claude Levi Strauss en Tropenmus

Graduado en filosofía, pero con una temprana vocación antropológica (estudios que hizo por su cuenta), y que empezó a practicar, antes de cumplir treinta años,  en la Amazonía brasileña, terminó siendo considerado como el padre del estructuralismo social y el renovador de la etnología moderna.

Él mismo lo reconoce: en la etnología,

Soy un completo autodidacta: nunca asistí a lecciones de esta disciplina, no conocía ni siquiera su existencia. La primera revelación la tuve por razones inconfesables: ansias de evasión, deseos de viajar, etc.” 

Después  de la estadía académica de varios años  en Brasil, con sede en Sao Paulo, regresó a París en 1939. Se había iniciado la II Guerra Mundial, y él fue movilizado como combatiente.

Como pudo, escapó a Martinica, una dependencia colonial francesa en el Caribe, y de allí viajó, con grandes dificultades y temores a Nueva York, cargando un baúl con fichas y datos de sus trabajos etnográficos brasileños. Oigámoslo:

Por todo patrimonio yo llevaba un baúl con los documentos de mis expediciones: ficheros lingüísticos y tecnológicos, diario de ruta, notas tomadas sobre el terreno, mapas, planos y negativos fotográficos: millares de hojas, fichas y clisés”

Lévi-Strauss (Tristes Trópicos, 37).

Viajaba guardando celosamente su baúl para integrarse a la New School for Social Research, de New York, que se había convertido en el centro de la vanguardia intelectual del mundo occidental,  en ciencias sociales y arte, sustituyendo a París y Londres.

Allí conoció y recibió la influencia del lingüista ruso Román Jakobson, que había desarrollado el estructuralismo en lingüística, y del fonólogo ruso Nicolai Sergeivich  Trubetzkoy, padre de la fonología y divulgador del concepto de fonema, complementado por las lecturas de Ferdinand de Saussure, que llevaron a Lévi-Strauss al campo del estructuralismo, que él aplicó con mucho éxito en el campo de la  antropología social.  

En su estadía brasileña se formó el Lévi-Strauss antropólogo-etnólogo. En su residencia niuyorquina, el Lévi-Strauss estructuralista.

En 1947 regresó a París para presentar una tesina sobre la vida familiar y social de los indios NAMBIKWARA, y luego para doctorarse con su tesis sobre las estructuras  elementales del parentesco, en 1949.

Esos trabajos le valieron su consagración académica. Lévi-Strauss mostró que las estructuras de parentesco constituían componentes de un único sistema basado en la prohibición del incesto.

Se pasó, así, de la consanguinidad natural a la alianza cultural en función del matrimonio, entendido como un intercambio cultural.

Etnología, antropología y estructuralismo…

Lévi-Strauss realizó en relación con ese tema  la primera investigación estructural, que luego se convirtió en un modelo investigativo para los etnógrafos.

Dice :

Mas que un recorrer, la exploración es escrudiñar; una escena fugitiva, un rincón del paisaje, una reflexión cogida al vuelo, es lo único que permite comprender  e interpretar horizontes que de otra manera serían estériles”  

(Tristes Trópicos, 52)

Lévi-Strauss  estableció, con sus textos, que el supuestamente atrasado pensamiento “primitivo” emplea las mismas reglas estructurantes que el más moderno de los pensadores científicos.  

nambikuara
Tipos de nambicuara. Arriba a la izquierda: hombre con tocado de guerra. Arriba, derecha: tocando la flauta nasal. Centro, izquierda: niña. Centro, derecha: retrato del hombre. Abajo, izquierda: Panpipes. Abajo a la derecha: joven casada. (Cortesía de Claude L6vi-Strauss, excepto centro, izquierda, por cortesía del Museo Americano de Historia Natural).

No menos importantes son los estudios sobre los mitos en las culturas sudamericanas, que dieron lugar a la serie de las “Mitológicas”, en cuatro volúmenes:

  1. De lo crudo y lo cocido (1964),
  2. De la miel a las cenizas (1967),
  3. El origen de las maneras de mesa (1968) y
  4. El hombre desnudo (1971). 

En esa serie intentó reconstruir el pensamiento, comparando miles de mitos indígenas, que lo llevaron a crear los “mitemas”, que se expresan a través de oposiciones (alto/bajo, crudo/cocido, seco/húmedo, a frío/caliente, etc.), es decir, a través de las contraposiciones simbólicas existentes entre la naturaleza y la cultura,  que tanto influencia han tenido entre los que nos dedicamos al estudio de la socioantropología de la alimentación y de la semiótica de los alimentos. Pero que fue analizado por Jacques Derrida, planteando las trampas de las estructuras de las oposiciones binarias, de su centro y lo complementario (lo Otro), es marginado, dominado o despreciado.   

Su fama de intelectual le llegó con la escritura de Tristes Trópicos, en 1955, veinte años después de su experiencia de investigación  en la Amazonía brasileña.

Es, por lo tanto, un libro resultante de una reflexión de dos décadas, tiempo en el cual el Lévi-Strauss había cambiado mucho, profundizando en sus aportes teóricos.

Aquel vino joven había madurado para formar un grand cru del pensamiento de la ciencia social. 

De ese autor solo quedaba el cascarón de sus primeras experiencias en el terreno, aunque uno piense con ligereza que lo era todo.  La pulpa o la parte medular del pensamiento levistraussista se fue formando, lentamente, en sus viajes al Asia, en sus innumerables conferencias, en sus sesiones como profesor en la Université de Paris-Pantheon-Sorbonne y en el College de France, y en sus numerosas publicaciones.

Lévi-Strauss cuenta en Tristes Trópicos que él sabía que un gran investigador dictaría una conferencia en la Sorbona, y  que él, sin embargo, no asistió, quizás por la falta de humildad de su autosuficiencia en el tema.

La Amazonía como un perfume quemado en los últimos años de Lévi-Strauss

Muchos años después, estudiando un doctorado en la misma universidad, Sorbona, asistí por curiosidad, y motivado por la ignorancia, a varios cursos de Monsieur le Professeur Lévi-Strauss, sin obligación alguna, solamente fascinado por su arrolladora personalidad intelectual y su grandeza.  

La experiencia amazónica había dejado una marca profunda en su discurso teórico, aunque uno ya lo presentía muy alejado de aquel joven profesor veinteañero que era , con barba y con cámara fotográfica al hombro, tal como aparece en la fotos de aquel tiempo de su llegada a Brasil.

Un novel investigador   que dio sus primeras clases universitarias (ya las había dado en una secundaria en Francia) en la Universidad de Sao Paulo, y que se internó en la selva amazónica, con tantas dificultades de transporte e incomodidades en las pernoctas y comidas, y sufrimientos con las plagas y enfermedades, los peligros constantes de la jungla y  los temores infundidos por los comportamientos de indígenas que veía con recelo y que tenían reacciones que él entonces no comprendía muy bien.  

Había visto y vivido tanto que, cerca de su muerte, casi centenario (vivió 101 años), escribió:

Vivimos en un mundo al que ya no pertenezco. El que conocía y amé tenía 1.500 millones de habitantes. En el de hoy contamos con más de 6.000 millones. Este mundo ya no es el mío. 

En alguna parte, Lévi-Strauss escribió:

“Nunca más en ninguna parte, volveré a sentirme como en casa”.

La Amazonía que él había conocido y estudiado, y que estaba relacionada con sus inicios académicos y su juventud soñadora, se había convertido ahora en un  presente ruinoso, desfigurado, en una realidad penetrada, deforestada en gran parte, fragmentada por carreteras y diques, corrompida por los politiqueros locales y que había sido puesta al servicio de las grandes multinacionales y de las mafias que extraían los minerales de sus entrañas.

El viaje a los “orígenes” para recuperar la naturaleza y el “primitivismo” rousseauniano, de su querido maestro y hermano Rousseau,  y para hacer valer su palabra cuestionadora del mito del “progreso”, había sido ya enmudecido por el populismo y las promesas de la modernidad. Ese mundo ya no era el de él.

Hoy pienso en el Brasil, como un perfume quemado”

(Tristes Trópicos, 51). 

En 1935,  cuando él se internaba en la selva amazónica, en los arduos  y pocos transitados caminos de la selva, existían sociedades humanas indígenas  llenas de vigor que, después, con la llegada del progreso civilizatorio, se convirtieron, para Lévi-Strauss,  en simples máscaras, en unos tristes trópicos.

La diversidad biológica y cultural de las regiones amazónicas fue alterada y llevada, tristemente,  a la condición de una gran vulnerabilidad, amenazadas de extinción.

En El hombre desnudo (1971, México: FCE, 577), Lévi-Strauss habla de esos cambios acelerados y profundos:

“La condición humana sufrió un cambio mayor entre el siglo XVIII y el siglo XX que entre el período neolítico y los tiempos modernos”.

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