Saltar al contenido

Sobrevivientes en la selva amazónica.

El 23 de diciembre de 1971 el aeropuerto de Lima estaba muy concurrido y  agitado. Ese día salían varios vuelos hacia destinos internacionales y nacionales. Era la víspera del día de Navidad, y mucha gente estaba entusiasmada y ansiosa por abordar los vuelos para reunirse con su familia y celebrar juntos la fiesta decembrina. 

93 pasajeros abordaron  el vuelo 508 de la línea aérea Lansa con destino a Pucallpa. Entre ellos, dos mujeres alemanas, madre e hija, que iban a pasar la Nochebuena con un zoólogo alemán, esposo y padre de las dos viajeras, que trabajaba en una estación científica en la selva amazónica peruana. 

Ese avión nunca llegaría a su destino. 

El vuelo iba a durar una hora, pero a  la media hora de viaje, el vuelo se convirtió en un infierno, sacudido por intensas turbulencias y el avión comenzó a descender bruscamente, y de pronto  se fue en picada, alcanzado por un rayo, desintegrándose en el aire a unos 2.000 metros de altura. 

Parte del fuselaje, asientos y los pasajeros asidos a ellos por cinturones de seguridad, fueron despedidos por el aire, cayendo sobre las copas de los árboles que amortiguaron la caída.

Una pasajera, la joven alemana Juliane Kopcke, de 17 años, fue la única sobreviviente del accidente. En realidad, hubo 13 sobrevivientes del impacto, pero estos murieron luego, en los días siguientes, por las heridas recibidas, aunque ella  no lo supo sino mucho después, tras el rescate. 

Juliane estuvo inconsciente hasta el otro día. Al despertar,  el espectáculo era dantesco: había cuerpos y ropas colgando de las ramas de los árboles, las maletas estaban  desparramadas por el suelo. Había partes del avión por todos lados.  

Seriamente afectada por el impacto y con  algunas heridas infectadas por larvas de moscas que le horadaron el brazo, la joven germana caminó durante diez días en medio de la selva, casi sin comer. Apenas consumió una bolsa de caramelos que llevaba. 

Hasta que  pudo llegar a una choza, a la orilla de un río,  donde la rescataron unos misioneros y la llevaron a un pequeño hospital en una aldea cercana, donde  se reunió con su padre. 

Ella no  sabía bien cómo había logrado sobrevivir. Solo recordaba  un consejo que cuando niña le dio su padre.

“Si estás perdida en un lugar desconocido sigue algún curso de agua, por pequeño que sea, que te conducirá a otro más grande, a cuya orilla casi siempre habrá una aldea” le había dicho en alguna ocasión.   

En la Amazonía esa posibilidad es muy factible. Las comunidades nativas indígenas y los asentamientos de los colonos se ubican preferentemente en la orilla de los ríos para asegurarse el acceso al agua, a la pesca como una fuente de subsistencia y al río como una vía para desplazarse en medio de la selva. 

Documental: Wings of Hope.

En ese vuelo 508 de Lansa estaba registrado el cineasta alemán Werner Herzog, pero no llegó a tiempo y perdió el avión. Una coincidencia providencial que salvaría su vida y lo marcaría para siempre.

En 1998 Herzog hizo el documental Wings of Hope (Alas de esperanza) basado en la vida de Juliane Kopcke, la única sobreviviente del accidente de aéreo. 

Largometraje: Los milagros aún suceden. 

En 1974 Giussepe María Scotese filmó la película Miracles Still Happen (Los milagros aún suceden) sobre ese accidente. 

Libro: Cuando caí del cielo.

Juliene, muchos años después, escribió sus memorias, y su versión del accidente, en el libro When I fell from the sky (Cuando caí del cielo).

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *