Saltar al contenido

Pitahaya o Fruta del dragón

Cultivo, beneficios, uso medicinal ¿qué cura?, potencial industrial, valor nutricional, desventajas.

pitahaya

La Pitahaya es una fruta amazónica que tiene tallos alargados que trepan en árboles, rocas o  sobre tutores por lo que su cultivo representa una opción favorable en suelos pobres y delgados. Los conquistadores españoles le dieron el nombre de pitaya, que significa “fruta escamosa”.

Esta fruta ha ganado popularidad en Europa y Estados Unidos donde se le conoce también como la fruta del Dragón (dragon fruit). 

Familias géneros y especies de pitahaya.

Pertenece a la familia cactácea y mundialmente es conocida  como «la fruta del dragón”. Su fruto es dulce y refrescante además rico en fibras, minerales esenciales, azúcares simples  (oligosacáridos) y antioxidantes como las betalaínas, por lo que actualmente su cultivo ha despertado un creciente interés como recurso alimenticio, industrial y económico. 

Corte de pitahaya amarilla.
Corte de Pitahaya amarilla.
Fuente: Imagen de Bilal Benabidi en Pixabay

En términos científicos las variedades de esta planta se agrupan en dos géneros: Selenicereus e Hylocereus; y las especies más conocidas y apreciadas mundialmente son Selenicereus megalanthus, la pitahaya amarilla, e Hylocereus undatus, la pitahaya roja, la cual es la más estudiada, por su amplia variación morfológica, fisiológica y genética (Janick, J. 2010). 

Corte de pitahaya roja en ensalada.
Corte de pitahaya roja en ensalada.
Foto de Muhammad Murtadha Mazwil en Pexels

Origen de la pitahaya

Esta planta con frutos gourmet es originaria de regiones boscosas de América del Norte, Central y América del Sur y se conocen en América Latina con el nombre común de pitahaya o pitaya (Esquivel, P. 2004).

Principales regiones donde se cultiva el “Fruto del Dragón”

Desde 1980 se han realizado esfuerzos para cultivar cactus de los géneros Hylocereus y Selenicereus.

Cactus de pitahaya con sus frutos.
Cactus de pitahaya con sus frutos.
Foto de Soo Ann Woon en Pexels

Dentro del género Hylocereus se agrupan un total de 14 especies siendo las más representativas H. undatus, H. polyrhizus, H. costaricensis, H. triangularis y H. purpusii, tradicionalmente conocidas como pitahaya roja. 

Estas son cultivadas principalmente en Centro América (especialmente en algunas regiones de México) e Israel (Esquivel, P. 2004)  

La pitahaya amarilla Selenicereus spp., con 20 especies (Tel, Z. 2004) son consideradas especies con valor comercial en sudamérica en países como  Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.

Debido a su potencial Hylocereus ha sido introducida con fines comerciales en Bahamas, Bermuda, the United States (Florida y California), Australia, Thailand, India, China, Taiwan, Philippines, Malaysia, Vietnam, Indonesia, Cambodia, Israel y otros países. Por su parte H. undatus ha tomado gran valor comercial en el Sureste de Asia (Nerd et al., 2002). 

cultivo de pitahaya
Cultivo de Pitahaya.
Foto de Soo Ann Woon en Pexels

Por su parte Colombia es el principal proveedor de pitahaya amarilla en el mundo; luego están Israel y México. Holanda, Alemania, Francia y Reino Unido son los principales países de exportación de la pitahaya colombiana (García, M. 2003).

Características fisiológicas de la Pitahaya

Las plantas características del desierto como las pertenecientes a la la familia de las cactáceas han desarrollado ciertas particularidades que las diferencian del resto de las plantas y les permiten sobrevivir en ambientes con poca agua.

Pitahaya roja y amarilla servida en cortes.
Pitahaya roja y amarilla servida en cortes.
Imagen de skeeze en Pixabay

Por ejemplo, poseen espinas en lugar de hojas, los tallos son suculentos, largos, verdes y fotosintéticos con grandes proporciones de un tejido vegetal llamado parénquima acuífero el cual se especializa en el almacenamiento de agua. cuando la planta está completamente hidratada, el agua constituye el 90 a 94% del tallo, esta agua constituye una fuente de reserva disponible en el caso de que escasee en época de sequía.

Además, han desarrollado un metabolismo de fijación de carbono diferente al del resto de las plantas conocido como metabolismo CAM o Ácido de crasuláceas, el cual consiste en abrir los estomas durante la noche para fijar dióxido de carbono, posteriormente este se almacena en forma de ácidos orgánicos dentro de una estructura de la célula vegetal conocida como vacuola.

Cuando sale el sol, el dióxido de carbono es liberado de la vacuola y se lleva a cabo el proceso de fotosíntesis como ocurre en la mayoría de las plantas. El resultado de este metabolismo especial es llevar a cabo la función fotosintética minimizando la pérdida de agua por evapotranspiración (Andrade, J. et al., 2006).

Características botánicas de la Pitaya

Las plantas de pitahaya están conformadas por un tallo xerofítico, filocladio, triangular y suculento de color verde que asume las funciones fotosintéticas debido a la abundante presencia de cloroplastos. 

Pitahaya roja.
Fuente: سيد على السيد مهندس تخصص دراجون فروت [CC BY-SA 4.0]

Presentan tres aristas, son cóncavos a los lados, con areolas en sus bordes, las cuales tienen grupos de espinas de 2 a 4 mm, consideradas como  hojas modificadas (García, M. 2003).

La pitahaya es una planta perenne, trepadora, debido a que su tallo les impide sostenerse a sí mismas, en su ambiente natural utilizan el tronco de un árbol vecino, rocas o en viveros utilizan tutores a manera de soporte. 

Las plantas que crecen de esta forma se llaman hemiepífitas; es decir, crecen sobre el tronco de un árbol y su raíz mantiene contacto con el suelo pero desarrollan también raíces aéreas para sostenerse en el tronco (Rodríguez, C. 2000)

Las flores de la Pitahaya

Las flores tienen la particularidad de abrir solo una vez en las horas de la noche, en un periodo de una hora a hora y media después de ocultarse el sol y se cierran aproximadamente seis horas después del amanecer (Weiss et al., 1994), razón por la cual se conoce como “reina de la noche”. 

botón floral de la pitahaya
Botón floral de pitahaya.
Imagen de Antonio Jose Cespedes en Pixabay

Otra característica de sus flores es que son hermafroditas y actinomorfas, se insertan directamente sobre los tallos, tienen forma tubular, son grandes (de 20 a 40 cm de longitud y hasta 25 cm en su diámetro mayor), el verticilo sexual masculino lo integran numerosos estambres dispuestos en espiral que producen granos de polen. 

El ovario del gineceo es ínfero con numerosos carpelos que se prolonga en un único estilo cubierto por brácteas escamosas. 

Pitahaya (Hylocereus undatus) floreciendo en Kona
Fuente: Brocken Inaglory [CC BY-SA 3.0]

Los sépalos son amarillos; los pétalos blancos, amarillos o rosados (Weiss, J. et al., 1994). Esta flor además de ser vistosa presenta una cámara nectarial, puesto que exhala una fragancia delicada con olor a banano y vainilla resultando muy atractivas para los polinizadores. 

La polinización natural es realizada por los murciélagos que visitan las flores en la noche, y por abejas en las horas del día, son atraídos por el néctar que producen. 

Las flores tienen forma de trompeta; al comienzo están en posición erecta y cuando se abren dirigen su posición hacia la luz. 

Flor de la pitahaya
(Public Domain)

Una vez polinizadas, las flores toman una posición colgante y duran pocas horas; la formación del fruto, desde la polinización hasta el estado de recolección, comprende entre 4 y 8 meses, dependiendo de la temperatura (Becerra, 1990; García, 2003). 

El periodo de brotación de la areola hasta flor abierta transcurre de 45 a 50 días; el de flor abierta a fruta es 100 a 120 días (Becerra, 1987).

Fruto de Pitahaya 

Es una baya globosa o subglobosa (dehiscente en Hylocereus e indehiscente en Selenicereus), mide en promedio de 8 a 15 cm de largo y de 6 a 10 cm de diámetro. A diferencia de los frutos de otras cactáceas, como la tuna, su fruto no presenta espinas, en cambio exhibe brácteas muy vistosas (Montesinos, J. et al., 2015).

frutos de la pitahaya
Frutos de la pitahaya.
Foto de Soo Ann Woon en Pexels

La maduración del fruto de pitahaya, es el proceso donde el fruto alcanza las características sensoriales aptas para ser consumidas. Esto ocurre como resultado de la profunda restructuración metabólica y química que tienen lugar el transcurso de la maduración y concluyen en evidentes cambios principalmente en el color, sabor, olor, textura (Alvarado-Romero, 2014).

Los frutos completan su desarrollo en 39 a 52 días contados desde la apertura del botón floral hasta que  alcanzan la madurez de consumo en la planta (Weiss et al., 1994). La maduración del fruto de pitahaya inicia con una coloración rojiza y termina con la caída del fruto; para evitar esta última, los productores cosechan en un estado intermedio. 

Cultivo o Propagación del Fruto del Dragón 

La pitahaya se propaga sexual y asexualmente mediante esquejes o injertos; aunque la semilla presenta buen poder germinativo, no es recomendable, puesto que la planta procedente de semillas tiende a degenerarse (Becerra, 1986).

Pitahaya (Hylocereus undatus)

Según Gunasena, H. y col. (2010) en la pitahaya, la principal forma de propagación es vegetativa, a partir de los tallos, esquejes o cladodios, de manera natural a través de la separación de los tallos y en el caso de plantas cultivadas, mediante trasplante directo en el terreno definitivo o su colocación en bolsas con sustrato hasta la formación de nuevos tallos.

Pitahaya (Hylocereus undatus)

También se reproducen por medio de semillas, diseminadas por aves y otros animales; fundamentalmente murciélagos en el caso de las pitahayas rojas (Osorio, O. et al. 2001); no obstante, para fines de cultivo, la propagación sexual no es recomendable, ya que las plantas requieren demasiados cuidados en tanto se trasplantan y tardan de cuatro a seis años en llegar a su etapa reproductiva (Gunasena, H . et al. 2010)

La importancia del cultivo de pitahaya se evidencia por la gran variabilidad genética, adaptabilidad a diversas condiciones ambientales, productividad, rentabilidad. 

Cultivo de pitahaya en Palora.
Fuente: David C. S. [CC BY-SA 4.0]

Es un cultivo con una gran adaptabilidad a las condiciones ambientales, rentable y que tiene demanda en los mercados regionales e internacionales. 

Potencial industrial

La pitahaya tiene gran potencial industrial debido a su  alto contenido de betalaínas, pigmentos que poseen propiedades antioxidantes. 

Debido a  la presencia de estos  pigmentos, las frutas de  la familia de las cactáceas se han propuesto como una prometedora fuente de colorantes  alimentarios naturales (Stintzing et al., 2003).  

Fruta del dragón o pitahaya en cortes y entera
Foto de Lovefood Art en Pexels

La especie roja es valorada por la producción de betalaínas, estos son pigmentos nitrogenados  solubles en agua que usualmente se encuentran en las vacuolas de las plantas. Están divididas en betacianinas  y betaxantinas (Strack et al., 2003). 

Por su parte Treviño, J. (2000) reporta el hallazgo de betaxantinas en 100 g de pulpa de pitahaya, las cuales reúnen las propiedades bromatológicas, valor nutricional y poca alteración durante el procesado adecuadas para la elaboración de productos alimenticios. 

Estas ventajas para la agroindustria ha incrementado el interés internacional por este cultivo, tanto para la comercialización como para la búsqueda de alternativas de procesamiento.

El mesocarpio es la parte comestible del fruto en la pitahaya está constituida por una pasta mucilaginosa con cientos de pequeñas semillas comestibles o de las que se puede obtener aceite de propiedades laxantes de uso potencial en la industria farmacéutica (Ariffin et al., 2009).

Valor nutricional

Las especies de pitahaya (Hylocereus spp.) poseen un interesante valor nutricional incluso en la especie H. undatus, se han encontrado altos contenidos de proteína, fibra y de minerales esenciales (Rodríguez, A. 1997). 

Fruit plate with pineapple, mango, grapes and dragon fruit (pitaya or pitahaya) on the sailing yacht in Thailand between Phuket and Phi Phi island     XOKA3510b4s

El contenido de sólidos solubles, está constituido básicamente por glucosa y fructosa, (Stintzing  et al., 2003; Vaillant et al., 2005). El contenido de oligosacáridos indica propiedades prebióticas, tales como, resistencia a condiciones ácidas similares a las del estómago y resistencia a la enzima amilasa. 

En el aspecto nutricional, en 100 g de su parte comestible, la pitahaya contiene 54 Kcal, 89,4 g de agua 1,2 g de proteínas, 0,4 g de grasa, 15 g de carbohidratos, 0,8 g de fibra, 0,6 g de cenizas, 0,36 mg de tiamina, 0,04 mg de riboflavina, 0,2 mg de niacina y 25 mg de ácido ascórbico; asimismo, contiene 50 mg de sodio, 8 mg de calcio, 30 mg de fósforo, 0,6 mg de hierro, 339 mg de potasio y 200 mg de magnesio en la pulpa y las semillas (Becerra, 1986; FAO, 1996).

Consumo y Beneficios de la pitahaya

Su uso principal está dirigido al consumo como fruta fresca; también se puede utilizar en cócteles, refrescos, té, cerveza y vino (Becerra, 1987). 

Las flores se consumen como legumbre y los brotes de los tallos en ensaladas, los frutos poseen cactina (hordenina), que se utiliza como cardiotónico que actúa como tonificante del corazón y como calmante de los nervios. 

Pitahaya servida en cortes.

Los tallos y cáscara de pitahaya se utilizan como forraje para el ganado; también es apetecido por aves de corral (García, M., 2003). 

Además de los frutos, los tallos de la pitahaya se utilizan como verdura y medicina. 

Usos medicinales de la Pitahaya

En México se usa el tallo licuado para el tratamiento de cálculos renales, eliminación de amebas, para calmar el dolor de cabeza y el cansancio de los pies; también se aplica como desinfectante y en el tratamiento de llagas y tumores de la piel (García, 2003). 

Las semillas contienen un aceite de efecto laxante suave y efectivo (Becerra, 1987). 

Además, la cáscara quemada sirve para el tratamiento de hemorroides (Yetman, 2006). 

Las flores, conocidas como “reina de la noche”, son muy atractivas y con ellas se preparan diferentes infusiones para aliviar enfermedades del corazón.

El efecto positivo de las betalaínas contra los trastornos relacionados con el estrés en  los seres humanos se debe a su potencial para inhibir la oxidación y la peroxidación lipídica (Kanner et al., 2001). 

Han sido observados  efectos anti-inflamatorios, antirradicales, actividad antioxidante y también ha sido descrito el efecto inhibidor de la betanina en el crecimiento de las células del melanoma (Gentile et al., 2004). 

La importancia biológica de estos pigmentos radica en que pueden presentar actividad antibacterial y antiviral, y ser marcadores taxonómicos. 

Por su parte el extracto de pulpa de Hylocereus costaricensis se ha sugerido como agente efectivo para potenciar la fertilidad masculina, después de observar un incremento en el conteo y viabilidad de los espermatozoides, tras la administración oral de extractos del fruto en ratones (Abdul-Aziz y Mat-Noor, 2010). 

Diferencias entre Hylocereus megalanthus e Hylocereus undatus

La especie de pitahaya amarilla trepa sobre los árboles y rocas; las flores son blancas; el ángulo entre las yemas de los cactus es cóncavo. Esta característica permite diferenciarla de la pitahaya roja, en la cual el ángulo entre las yemas es convexo. 

La planta de pitahaya roja es trepadora, de tallos triangulares y las flores son rosadas, aunque es más atractiva en apariencia, la pitahaya roja es más delicada y vulnerable a daños en la fase de postcosecha (Becerra, 1986). 

La pitahaya amarilla es la de mayor interés agronómico porque sus frutos son más dulces que los de la pitahaya roja; además, son más resiste en la etapa de postcosecha sobre todo en el transporte y almacenamiento (Becerra, 1990; García, 2003). 

Por su parte Forero et al. 2008 indica que el tiempo de vida en estante de la pitahaya amarilla dura cuatro semanas, es decir el doble de la duración de la pitaya roja que es de dos semanas.

Desventajas

Becerra (1990) reporta que, en las primeras plantaciones, el cultivo de la pitahaya mostró su rusticidad; a medida que se incrementaron los cultivos, se fueron presentando problemas de plagas y enfermedades que actualmente requieren mayor control.

La presencia de numerosos insectos plaga se ve afectada por la aparición de algunos patógenos que inciden en la  producción de la fruta generando preferencias en los cultivos.

Enfermedades

La pudrición blanda de los tallos de la pitahaya es una  enfermedad asociada con dos bacterias, que está presente en algunas regiones productoras de las especies H. undatus y H. purpusii.

La acción bacteriana induce la pudrición a partir de los 15 días de su presencia en el cultivo.

La especie undatus es la más susceptible, debido a la deficiencia de Ca y N, lo que favorece el desarrollo del patógeno.

De forma general la severidad de esta afección en plantas de pitahaya se asocia con deficiencias nutricionales (Valencia, B. et al., 2003).

Entre las principales enfermedades de origen fúngico más importante se reporta la antracnosis (Colletotrichum gloesporoides) con una incidencia del 16,6 %, pudrición basal (Fusarium oxysporum) con 29,3 %, daño por fumagina (Cladosporium) 34,2 %, marchitez (F. oxysporum) con 36,6 %, pudriciones en penca (F. oxysporum) con 47,5 % y roña de la fruta con 48 % ( Becerra, 1990).

Insectos

Con respecto a plagas e insectos la mosca de la fruta o mosca suramericana (Anastrepha fraterculus Wiedemann) es uno de los mayores problemas en los cultivos de pitahaya.

flor de pitahaya con insectos
Flor de pitahaya con insectos
Imagen de AuristonPacheco en Pixabay

El daño es causado cuando el adulto oviposita en la flor y cuando la larva eclosiona y se alimenta dentro del fruto maduro; la pulpa se torna de color marrón, siendo más oscuro hacia la parte exterior de las galerías que forman, además, barrena el tallo (Becerra, 1990; Rodríguez et al., 1993; García, 2003).


Corte transversal de la Pitahaya o fruta del dragón.
Fuente: SMasters [CC BY-SA 3.0]

También se ha reportado otros insectos que inciden negativamente en el cultivo de la pitahaya como el barrenador de tallos y frutos (Lepidoptera, Pyralidae), el minador de tallos (Lepidoptera, Gracilaridae), Ceratitiscapitata y Anastrephaludens; las hormigas arrieras o cortadoras (Acromyrmexocto espinosus) y las hormigas de fuego (Solenopsis geminata) (García, 2003). 

Referencias:

  • Andrade, J. L., Rengifo, E., Ricalde, M. F., Simá, J. L., Cervera, J. C., & Soto, G. V. (2006). Microambientes de luz, crecimiento y fotosíntesis de la pitahaya (Hylocereus undatus) en un agrosistema de Yucatán, México. Agrociencia, 40(6), 687-697. (PDF)
  • Esquivel, P., & Araya, Q. Y. (2012). Características del fruto de la pitahaya (Hylocereus sp.) y su potencial de uso en la industria alimentaria. Revista Venezolana de Ciencia y Tecnología de Alimentos, 3(1), 113-129. (PDF)
  • Le Bellec, F., Vaillant, F., & Imbert, E. (2006). Pitahaya (Hylocereus spp.): a new fruit crop, a market with a future. Fruits, 61(4), 237-250. (PDF)
  • Martínez, R. C., Muñoz, M. L., & Guzmán, G. J. M. (2005). Caracterización morfológica y compatibilidad sexual de cinco genotipos de pitahaya (Hylocereus undatus). Agrociencia, 39 (2), 183-194. (PDF)
  • Montesinos, J., Rodríguez, L., Ortiz, R., Fonseca, M., Ruíz, G., y Guevara, F. 2015. PITAHAYA (Hylocereus spp.) un recurso fitogenético con historia y futuro para trópico seco Mexicano. Cultivos Tropicales, vol. 36 (no.especial), 67-76. (PDF)
  • Ortiz-Hernández, Y. D., & Carrillo-Salazar, J. A. (2012). Pitahaya (Hylocereus spp.): a short review. Comunicata Scientiae, 3(4), 220-237. (PDF)
  • Osuna, T., Valdez, J., Sañudo, J.  Muy. M., Hernández, S., Villarreal, M y Osuna, J. 2016. Fenología reproductiva, rendimiento, y calidad del fruto de Pitahaya (Hylocereus undatus (How. Britton and Rose) en el Valle de Culiacán, Sinaloa, México. Agrociencia 50: 61-78. (PDF)
  • Perea, M., Tirado, A., Mican, Y., Fisher, G. y Rodríguez, J. 2014. Pitahaya Selenicereus megalanthus ( K. Schum. ex Vaupel) Biotecnología aplicada al mejoramiento de los cultivos de frutas tropicales. pp 105-135. (PDF)
  • Yah, A. R. C., Pereira, S. S., Veloz, C. S., Sañudo, R. B., & Duch, E. S. (2008). Cambios físicos, químicos y sensoriales en frutos de pitahaya (Hylocereus undatus) durante su desarrollo. Revista Fitotecnia Mexicana, 31(1), 1-5. (PDF)
  • Abdul-Aziz, Farid and Mat-Noor, Mahanem. 2010. Ethanol extract of dragon fruit and its effects on sperm quality and histology of the testes in mice. Biomedical Research. 21(2):126-130. 
  • Ariffin, Abdul Azis; Bakar, Jamilah; Tan, Chin Ping; Rahman, Russly Abdul; Karim Roselina and Loi, Chia Chun. 2009. Essential fatty acids of pitaya (dragon fruit) seed oil. Food Chemistry. 114(2):561-564.
  • Becerra, L. (1986). El cultivo de la pitaya. 7a. ed. Bogotá: Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.
  • Becerra, L. (1987). La pitaya: cultivo con futuro. Horticultura Moderna, (5):7-10.
  • Esquivel, Patricia. 2004. Los frutos de las  cactáceas y su potencial como materia prima. Agronomía Mesoamericana. 15(2):215-219.
  • Esquivel, Patricia; Stintzing, Florian C. and Carle, Reinhold. 2007c. Phenolic compound profiles and their corresponding antioxidant capacity of purple pitaya (Hylocereus sp.) genotypes. Zeitschrift für Naturforschung. 62c(9/10):636-64
  • Forero, A., Medina, J., García, M. y Reinel-Garcia, H. Diseño y construcción a nivel piloto de un sistema de almacenamiento para pitaya. Corpoica Cienc Tecnol Agropecuaria 2008; 9(1):40-55.
  • Gunasena, H . P. M . ; Pushpakumara, D. K. N. G. y Kariyawasam, M. ‘‘Dragon Fruit  Hylocereus undatus (Haw.) Britton and Rose’’. En: Pushpakumara D. K. N. G., Gunasena H. P. M., y Singh V. P., Underutilized fruit trees in Sri Lanka, edit. World Agroforestry Center., New Delhi, India, 2010, pp. 110–142, ISBN 978-955-9224-33-4.
  • García, M.C. 2003. Pitaya: cosecha y poscosecha. Bogotá: Corpoica-Pronatta. Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.
  • Gentile, C.; Tesoriere, L.; Allegra, M.; Livrea, M.A. and D‟Alessio, P. 2004. Antioxidant betalains from cactus pear (Opuntia ficus-indica) inhibit endothelial ICAM-1 expression. Annals of the New York Academy of Sciences. 1028:481-486.
  • Janick, J. Horticultural Reviews. vol. 18, edit. John Wiley & Sons, 22 de junio de 2010, 402 p., ISBN 978-0-470-65059-2.
  • Kanner, Joseph; Harel, Stela and Granit, Rina. 2001. Betalains – a new class of dietary  cationized antioxidants. Journal of Agricultural and Food Chemistry. 49(11):5178-5185.
  • morphological and chemical fruit traits  from different pitaya genotypes (Hylocereus sp.) grown in Costa Rica. Journal of Applied Botany and Food  Quality. 81(1):7-14. 
  • Osorio, O. R.; Varela, G.; Matínez, C. L. y Morales, J. E. ‘‘The effect of substrate and age of transplant on the establishment of Hylocereus  undatus Haworth’’. Cactáceas y Suculentas Mexicanas, vol. 46, no. 1, 2001, pp. 4–15, ISSN 0526-717X.
  • Rodríguez Canto, A. Guía Técnica  para la producción de plantas de pitahaya en viveros [en línea]. edit. Universidad Autónoma de Chapingo, Chapingo, México, 1997, 70 p., ISBN 968-884-432.       
  • Rodríguez, C. A. ‘‘Producción y  comercialización de pitahayas en México’’. Claridades Agropecuarias, no. 82, 2000, pp. 3-22, ISSN 0188-9974.
  • Stintzing, Florian C.; Schieber, Andreas and Carle, Reinhold. 2003. Evaluation of colour properties and chemical quality parameters of cactus juices. European Food Research and Technology. 216(4):303-311.
  • Treviño, J. (2000). Estudio comparativo de los componentes químicos de callo y plántula Stenocereus griseus (Haworth) Buxabaum. Tesis en ciencias con especialidad en botánica. Universidad Autónoma de Nuevo León. Facultad de Ciencias Biológicas. División de Estudios de Posgrado.
  • Tel, Z. N.; Abbo, S.; Bar, Z. D. y  Mizrahi, Y. ‘‘Clone identification and genetic relationship among  vine cacti from the genera Hylocereus and Selenicereus based on RAPD analysis’’. Scientia  Horticulturae, vol. 100, no. 1–4, 19 de marzo de 2004, pp. 279-289, ISSN 0304-4238, DOI 10.1016/j. scienta.2003.09.00
  • Vaillant, Fabrice; Pérez, Ana; Dávila, Indiana; Dornier, Manuel and Reynes, Max. 2005. Colorant and antioxidant properties of red-purple pitahaya (Hylocereus sp.). Fruits.60(1):3-12.
  • Valencia, B. A. J.; Cruz, H. P. y Rodríguez, C. A. ‘‘Avances  en la etiología y manejo de la pudrición blanda de tallos de pitahaya, Hylocereus undatus H.  (Cactaceae)’’. Fitosanidad (Cuba), vol. 7, no. 2, 2003, pp. 11–17, ISSN 1562-3009, 1818-1686.
  • Weiss, J.; Nerd, A. y Mizrahi, Y. ‘‘Flowering Behavior and Pollination Requirements in Climbing Cacti with Fruit Crop Potential’’. HortScience, vol. 29, no. 12, 12 de enero de 1994, pp. 1487-1492, ISSN 0018-5345, 2327-9834.
  • Yetman, D. (2006). The organ pipe cactus. Plant Science Bulletin, 53(2).